Guía para darle la mesada a tu hijo

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Los menores pueden no tener noción de lo que cuesta ganar el dinero. Los culpables de ello podemos ser muchas veces incluso los mismos padres de familia, si les damos a manos llenas.

Aunque suene a historia de antaño, es innegable que hoy las cosas son más accesibles que hace 30 o 40 años. Y si no, recordemos el tiempo que debíamos esperar para tener una Barbie o un camión Tonka.

Las aperturas comerciales cambiaron las opciones y hoy hasta en un supermercado encontramos los productos más novedosos y a precios más accesibles para comprar de Pero, si querés enseñarles a tus hijos el verdadero valor de las cosas, una buena oportunidad para hacerlo es acostumbrarlos a manejar su propia mesada. Si decidís hacerlo por primera vez, entonces es bueno sentarse juntos y entender algunos términos y condiciones de este acuerdo familiar de manera sencilla:

Qué es la mesada: Hacele la comparación más obvia, que es equiparar ese dinero que le van a dar con el salario que ganan sus papás. Decile cómo un adulto debe saber la forma en que distribuye el dinero que le pagan, de modo que le alcance para un periodo determinado. Lo mismo tendrá que hacer tu hijo.

­Lo que deberá cubrir con la mesada: Tras definir el monto de dinero y la periodicidad de este aporte (semanal, mensual), es importante dejar muy claros los gastos que deberán salir de allí, que pueden ir desde la compra de meriendas en la escuela y el colegio hasta la entrada al cine de los viernes.

­Del mismo modo, dejá que tu hijo pregunte y anote las cosas que no saldrán de la mesada, como podrían ser el material escolar que le soliciten o un almuerzo familiar de fin de semana.

­Sobre la administración: Vos misma tenés que sugerirle mecanismos de uso inteligente de la mesada mediante el uso de controles por escrito, la posibilidad de ahorro al eliminar gastos innecesarios y la opción de generar un fondo creciente con lo que deje de gastar cada semana.