Todos participan en las reuniones de presupuesto familiar

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Hay una práctica muy recomendable, pero que no suele aplicarse en todos los hogares: reunirse cada cierto tiempo a revisar cómo va el presupuesto familiar.

Esta actividad debe involucrar a todos los miembros de la casa, y no solo a los adultos.

Obviamente, al incluir a los más pequeños no es necesario discutir detalles como el tipo de cambio del dólar y su posible impacto en las cuotas de los préstamos. Se trata de elegir los temas más sencillos y accesibles para los menores.

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­Hay que hacer comparaciones entre un mes y otro, con ejemplos constructivos de cosas que se hicieron bien o mal. Por ejemplo, si el recibo de agua subió demasiado, es necesario repasar qué ocurrió. FOTO: ampliar

Como ya te hemos recomendado, siempre es necesario que llevés un control de todos los gastos, hasta los que pueden parecer insignificantes. Recordá que el ahorro es una carrera de largo plazo que permite alcanzar metas grandes. Entonces, es importante conocer con exactitud dónde se nos está yendo el dinero y en cuáles rubros podemos aplicar algún tipo de ajuste.

Para esto, te puede servir desde una libreta hasta una hoja de Excel o estados de cuenta como los que utiliza Davivienda. Entonces, cada mes hay que sentarse a la mesa a ver cómo van las finanzas familiares, un ejercicio que puede ser divertido y educativo.

¿Cómo hacerlo?  ­Hay que hacer comparaciones entre un mes y otro, con ejemplos constructivos de cosas que se hicieron bien o mal. Por ejemplo, si el recibo de agua subió demasiado, es necesario repasar qué ocurrió (a lo mejor, a la hora de bañar al perro alguien dejó la manguera abierta más de la cuenta).

­Adquirir compromisos juntos, darle un sentido de proyecto familiar. Por ejemplo, que entre todos se logre bajar en un 10% el monto del siguiente recibo telefónico. Será una aventura divertida si todos lo asumen con responsabilidad.

­Escuchar a todos los miembros dar su aporte. Es decir, no convertir la reunión en una sesión de regaños de los papás a los niños. Hay que dar oportunidad a que todos opinen y se involucren en la medida de sus posibilidades.

­Es recomendable idear un pequeño plan de "premios" cuando se cumplan las metas.

Por ejemplo, salir a comer a algún lugar elegido entre todos si se cumplieron las metas en algún mes. No se trata, sin embargo, de ir a gastar lo que tanto costó ahorrar con el esfuerzo colectivo, sino de disfrutar de una merecida recompensa que no va a comprometer las metas de largo plazo.