Anticoncepción para hombres: qué tener en cuenta para una vasectomía

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Cuando se encontraba esperando el tercer bebé, Santiago se decidió a dar un paso -o mejor dicho un corte- radical: acudió a un especialista para que le haga una vasectomía. Esta consiste en practicar un pequeño corte en los conductos que transportan a los espermatozoides de los testículos hasta las vesículas seminales, con lo cual el líquido de las eyaculaciones futuras no contiene espermatozoides.

La vasectomía brinda a los hombres una posibilidad de evitar más embarazos, aunque para muchos es considerada un paso demasiado radical. De todas formas, hay algunas opciones para poder tener hijos más tarde.

Los motivos por los cuales un hombre puede querer recurrir a una vasectomía son muy distintos. Algunos tienen dificultades para confiar en las mujeres a la hora de la anticoncepción, aunque en la mayoría de los casos se trata de hombres que consideran injusto que la que deba cuidarse sea siempre la mujer. Alrededor del diez por ciento de los hombres consultan por una vasectomía en países como Alemania. De ellos, sólo la mitad se somete luego a la intervención.

Ese fue el caso de Santiago. "Mi mujer se cuidó durante 13 años y tuvimos tres hijos sanos. Y entonces pensé: 'ahora me toca a mí'". La operación transcurre así: el médico practica una pequeña abertura, busca los conductos deferentes y coloca unos brochecitos con una distancia de unos dos centímetros en cada conducto. Luego, corta por arriba y por abajo ese trocito. Las puntas de cada conducto se cauterizan eléctricamente o se ligan. El médico volverá a colocar los conductos en su lugar y cerrará la herida.

La operación en sí dura apenas cinco a diez minutos y no requiere de anestesia total, que sólo se administra si el paciente lo requiere; de lo contrario, es local. Tras la operación, puede llevar algunos meses que ya no se detecte ningún espermatozoide en las eyaculaciones.

Santiago tenía sus dudas antes de la intervención. "Me preguntaba si el sexo se sentiría distinto o si podría llegar a tener problemas de erección", contó. Esos miedos son muy frecuentes en la mayoría de los pacientes, pero la realidad es que casi nada suele cambiar para ellos. A veces, sin embargo, a algunos les queda una sensación difusa de ya no ser un hombre en toda la regla.

Y es que pocas cosas son más psicológicas que la sexualidad. Muchos hombres tienen la expectativa de funcionar siempre en la cama. Y parte de esta fantasía es que los órganos sexuales estén intactos.

Por eso, a la hora de tomar la decisión, los médicos y psicólogos aconsejan ser muy sincero con uno mismo. Es decir: si a los 50 años se tiene en el fuero más íntimo el deseo de estar con una mujer 20 años más joven, una vasectomía no es buena idea.

Pero incluso quienes se someten muy convencidos a una vasectomía se arrepienten a veces.

Sin embargo, la buena noticia es que, la mayoría de las veces, la operación se puede volver atrás, aunque se trata de una intervención mucho más compleja que la vasectomía en sí y se hace con anestesia total.

Es importante saber, de todas formas, que no siempre hay vuelta atrás. Pero en esos casos aún queda una opción: los hombres pueden hacerse extraer pequeños trozos de tejido de los testículos de los cuales se pueden obtener espermatozoides para ser empleados luego en una técnica de reproducción asistida.