Quickies o rapidito ¿se anima a la pasión de pocos minutos?

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Es inesperado. La química se eleva entre los dos. El salón queda solo y un par de segundos son suficientes para entender que ambos están más que listos para dejarse envolver por la pasión de los besos y caricias. Es más algo físico, de la carne, de aprovechar los pocos minutos a solas, de satisfacerse, sin que ello exija llegar al orgasmo. Son unos segundos de lujuria, inesperada y bien aprovechada.

Hablamos ni más ni menos que de los conocidos rapiditos, ahora llamados más elegantemente quickies, su traducción al inglés.

Este tipo de encuentro está en el top de preferencia de las mujeres de 35 años. Para ellas, 15 segundos son suficientes para disfrutar plenamente del sexo durante la fase de la penetración. Así lo asegura el diario El Mundo, basado en un estudio sobre excitación y tendencias sexuales, aplicado a 500 mujeres.

Una de las ventajas de estas realaciones es que en un tiempo muy corto se liberan gran cantidad endorfinas, se fomenta la diversión y ayuda a combatir la monotonía en las parejas.

La sexóloga de Durex, Marianela Árias, aconseja olvidarse del protocolo y dejarse llevar por el momento, dejar de lado la planificación y hasta la exigencia de que ambos tienen que alcanzar el orgasmo.

Algo que sí tenemos que tener un poco más claro es que por lo general el hombre sí llega a su face de eyaculación y la mujer no siempre, esto debido a que el tiempo de excitación y de llegar al orgasmo es un poco más extenso para ellas. Esto dependerá de cada pareja.

Sorpresa.

Los sitios públicos podrían ser lugares perfectos para salir de la rutina; ese temor de ser descubiertos abre las puertas a un mundo más exitante. Eso sí, la sexóloga advierte que se debe tener cautela de dónde y cuándo se realiza porque otras personas no tienen por qué divisar estos actos. Es cuestión de mantener el respeto.

Para realizar con éxito estos quickies se necesita estar excitados; el que una de las dos personas no lo esté, podría provocar una lesión. Lo bueno es que este punto es súper fácil de resolver con un poco de cortejo previo –no mucho para no aburrir con el tema- y, obviamente, la estimulación apropiada de los genitales.

La experta en el tema es puntual al decir que los quickies son un juego de picardía, más que la búsqueda del orgasmo, esto último "se alcanza en la casa". Sin embargo, cuando el foco del encuentro es alcanzar ese clímax es muy fácil caer en la frustración, asegura.

Con medida.

Todos los excesos son malos. Abusar de esta práctica puede llevar a la monotonía y a dejar de lado encuentros que requieren de más compenetración de la pareja.

Lo idea es que este sea solo una de una gama de formas de tener relaciones sexuales.

Cuando se limita a un único tipo de encuentro, a este en particular, sí es necesario poner las luces de alerta. Algo puede estar sucediendo. El apego también es importante.

Expertos consultados por el periódico colombiano El País advirtieron que abusar del rapidito podría generar un hábito de precocidad principalmente en los hombres, que luego es complicado revertir. Mientras que en las mujeres generaría orgasmos muy rápidos -cosa que no queremos-.

En fin. Tenga la mente abierta, deje la expectativa a un lado y la ansiedad por tenerlo todo bajo control. Dejarse llevar y libérese un poco de prejuicios.

Pasarla bien en pocos minutos es más que posible.

PUBLICADO: 06 de Septiembre, 2017 AUTOR: