¿Tiene una crisis de pareja? reconozca las señales.

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Se podría casi generalizar que todas las parejas del mundo, en algún momento han tenido una crisis en su relación. Pero cuando la crisis de pareja se hace constante y se vuelve un modo de vida, es momento de tomar decisiones, buscar ayuda profesional, o –por salud mental y física– separarse.

Estas son algunas de las situaciones más comunes que ponen en riesgo la estabilidad en la relación de pareja. Analice la frecuencia y el impacto que tiene en su salud emocional y en la del resto de la familia.


Algunos motivos.
1. Discusiones constantes sobre los mismos temas.
2. Falta de tolerancia, paciencia o comprensión. La empatía que existía en el principio se pierde.
3. Sentimiento de estar en dos canales o frecuencias diferentes.
4. Pensamiento de no ser amado lo suficiente por la pareja.
5. Malestar con respecto a la desigualdad en la carga de labores hogareñas. Uno de los dos siempre hace más que el otro y origina decepción.
6. Deseo de llenar con otra persona los vacíos existentes de su actual relación, comparando otras parejas o ilusionándose con algún conocido o considerando la posibilidad de tener un encuentro sexual con alguien más.
7. Cargas económicas, deudas, gastos excesivos por parte de alguno o diferencia en el aporte económico.
8. Vicios, adicciones o cambios repentinos en el estilo de vida o los gustos.
9. Dificultades en las relaciones con los suegros o demás familiares.
10. Falta de tiempo, por exceso de trabajo o interés en la relación y la familia.
11. Tensión en la relación sexual, por motivos físicos o emocionales como falta de líbido.
12. Prioridades espirituales diferentes.
13. Agresiones psicológicas, que en algunos casos pueden parecer algo normal y que con el tiempo se intensifican.
14. Diferencia en la forma de educar y establecer una relación con los hijos.
15. Amistades inapropiadas.

Cuando la crisis de pareja es persistente conviene hacer un alto en el camino y considerar posibles soluciones al conflicto. Analice, medite o pregúntese:
1. ¿Qué nivel de comunicación tiene con su pareja para poder rescatarla de un gran conflicto?

2. ¿Debo siempre tener la razón? O puedo bajar mi nivel para no estar tan a la defensiva.

3. ¿ Estoy dispuesta a hacer un esfuerzo y comprender a mi pareja?

4. ¿Tengo la energía suficiente para dar la pelea por mi relación?

5. ¿Soy capaz de perdonar?

6. ¿Puedo aprender a escuchar de nuevo, a “leer” a mi pareja?

7. ¿Soy capaz de concederle un espacio para que busque terapia de forma individual o tenga su espacio  personal de distracción?

8. O por el contrario, analice si usted merece más que lo que está recibiendo ahora y por eso es necesaria e indiscutible la ruptura.

Recuerde que un terapeuta lo que hace es quitar la bulla que hay entre usted y su pareja, establece un tiempo fuera para abrir el espacio de conversación, el "cese al fuego".  Pero la lucha más fuerte es la suya y la que decida tomar junto a su pareja con voluntad y convicción, para salvar ese contrato por el que apostaron que sería el mejor negocio de la vida.

Fuente: Sarita Alvarez, Psicóloga del Hospital Clínica Bíblica. Teléfono: (506) 2522-1000 .



PUBLICADO: 03 de Enero, 2014 AUTOR: