“No me dan ganas... no quiero sexo"

  • Conversemos

  •  

"¿En qué momento de la vida, dejé de sentir ganas de hacer el amor?, ¿por qué me da tanta pereza?, ¿en qué momento se esfumó el deseo y se fue al más allá, a pesar de amar tanto a mi pareja?, ¿por qué variaron mis prioridades físicas si antes disfrutaba tanto de la intimidad?, ¿por qué será que nunca he sentido la necesidad de tener sexo de la misma forma que mis otras amigas o mi pareja?... yo podría pasar meses de meses sin tener intimidad y creo que en nada me afectaría, ¿será que no soy normal?, ¿cómo hago para que me den ganas ?"

Estas son algunas inquietudes de muchas mujeres que luchan en su día a día, o por el contrario; se acostumbraron a la idea de perder la libido o el deseo sexual por tener intimidad.

"No me dan ganas"...
FOTO: Shutterstock.com ampliar

La libido es parte importante en el desarrollo y la participación activa de cada miembro de una relación, pero cuando el deseo sexual no es el mismo en ambos, cambió, bajó la intensidad o incluso parece como si hubiera muerto; comienzan las discusiones de pareja, el distanciamiento, la baja autoestima, la fricción  y eso hace necesario tomar decisiones: hablar sobre el tema, acudir a un médico o visitar un terapeuta para que le oriente.

Algunas de las causas o factores que influyen en un descenso de la libido.

1. La rutina: lidiar con lo que ya es conocido puede resultar aburrido.

2. El cansancio: la actividad sexual, requiere de energía, dedicación y tiempo y si el cansancio es mucho, difícilmente querrá agotarse más.

3. El estrés: cuando se tiene  muchas cosas en mente y hay gran demanda por cumplir todas sus tareas el sexo pasa a un segundo plano o inclusive, puede convertirse en otro punto de estrés, por no poder complacer o “cumplirle” a la pareja.

4. La maternidad: conlleva una serie de cambios físicos y emocionales en la mujer que pueden afectar en su libido porque las prioridades cambian. El reloj biológico de la mujer debe adaptarse a las necesidades del bebé. A la mujer se le pide desarrollarse muy bien en su nuevo rol como mamá, sin perder de vista que también sigue siendo esposa o pareja, explica Paola Echeverri, psicóloga especialista en terapia familiar.

5. Acontecimientos familiares importantes por ejemplo: muerte, despido, un viaje, la mudanza, un cambio de horario en el trabajo.

6. Baja autoestima, porque la mujer no se considera merecedora de gozar de la intimidad, no se siente lo suficientemente atractiva o sensual, considera que no sabe mucho sobre sexo o que no podrá impresionar a su pareja.

7. El aumento de peso porque se pierde la autoconfianza.

8. Los mitos, creencias o distorsiones sobre la sexualidad. Aún hay hombres y mujeres que consideran que la mujer no debe sentir deseo.

9. El cambio en el tipo de relación de pareja: algunas parejas pueden llegar a convertirse en los mejores amigos del mundo pero  quedan como solo eso, como confidentes, compañeros o simplemente los papás de los hijos en común que se llevan bien, pero no tienen deseo de intimar.

10. Secuelas del abuso sexual: las lesiones de un evento tan traumático dificultan la posibilidad de confiar en otra persona.  En algunas víctimas de abuso sexual o violación, el sexo se puede convertir en algo completamene repulsivo, y este hecho a veces es ignorado por la pareja.

11. Infidelidad por parte de la pareja: porque es una lesión a la confianza, pues para un buen desempeño sexual, justamente se requiere  confianza, autoestima, sentimientos positivos por la pareja.

12. Una enfermedad propia o en la pareja, que trastorna todas las prioridades y por supuesto la salud.

13. Un desbalance hormonal, por ejemplo: decaimiento de las hormonas estrógenos y progesterona por menopausia.

14. Tumores hipoficiarios, que regulan la maduración de las hormonas tiroideas y bloquean la producción de otras hormonas indispensables en la libido.

15. El consumo de algunos medicamentos antidepresivos y psicoactivos,  antihipertensivos y diuréticos, analgésicos y antiinflamatorios, antialérgicos, antibióticos, tratamiento para la menopausia, para la quimioterapia. Cabe señalar que no son todos los medicamentos los que pueden producir, una  alteración en el deseo sexual y no todas las personas manifiestan esos efectos secundarios. “El médico debe determinar la causa del problema sexual antes de asociarlo a los medicamentos que se ingieren. La decisión de suspender uno u otro medicamento debe ser exlusivamente del médico, a quien se le debe reportar cualquier cambio que se detecte en la sexualidad”, explica Mauro Fernández, ginecólogo sexólogo.

16. Consumo crónico de alcohol o drogas por el efecto inhibitorio a nivel cerebral.

“El sexo no es algo que te sucede, sino algo que tú haces suceder. Si no te gusta cómo es tu vida sexual, haz algo para que cambie. Infórmate, aprende qué necesita tu cuerpo y compártelo con tu pareja”, explica Silvia de Béjar en su libro Tu sexo es tuyo.

El cerebro te ayuda a ser un animal en la cama o te apaga el deseo y la pasión. Puesto que se trata del órgano sexual más sensible, un cerebro saludable puede mejorar y realzar tu vida sexual”, es la opinión del reconocido Dr. Daniel G. Amen en su libro El sexo está en el cerebro.

Fuentes:
Mpsc. Paola Echeverri Echeverría, Psicóloga, terapeuta de familia. Tel: (506)8326-0784 / Dra. Gabriela Villalobos Rojas, medicina general,  / Dr. Mauro Fernández, ginecólogo sexólogo,  Tel: (506)2225-8936. / Enciclopedia médica Medline Plus.


PUBLICADO: 10 de Enero, 2014 AUTOR: