La empatía y el sexo, dos aliados entrañables

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Algunos empiezan sus relaciones amorosas como amigos. Comparten sentimientos, emociones, pensamientos e ideas. Se sienten cómodos, íntimos y felices cuando se escuchan. Meses después, terminan en la cama. Así surgen muchas relaciones y así también se mantienen.

La protagonista de esta historia es la empatía y su amiga entrañable es la satisfacción sexual. En la mayoría de las ocasiones, cuando pensamos que alguien nos entiende, a pesar de nuestras diferencias, sentimos seguridad. Y cuando sentimos seguridad se nos hace más sencillo abrirnos al amor, a la pasión, al sexo. Es absolutamente natural.

No se puede esperar estar bien en la cama sin estarlo en el resto de ámbitos de la vida cotidiana.
No se puede esperar estar bien en la cama sin estarlo en el resto de ámbitos de la vida cotidiana. FOTO: María Fernanda Cruz ampliar

Pero entonces ¿qué es la empatía? Es una herramienta que permite aumentar la cercanía, entender al otro, ponerse en los zapatos del otro. Es saber escuchar, pero también saber comprender eso que se escucha y llevarlo a la acción, que se transforme en respeto, solidaridad y confianza. Es saber entender que queremos cosas distintas y que somos seres independientes, apunta el sexólogo Daniel Ureña.

En la medida en que se tenga una buena comunicación, se respeten las diferencias y se conozcan los gustos y preferencias de la otra persona en la vida en pareja, también se podrán obtener resultados positivos en la vida sexual, explica Ureña. “Muchas veces uno ve que la vida sexual es un reflejo, un espejo de la vida en pareja, aunque eso no aplica en un 100% de los casos”.

A su consultorio llegan parejas con disfunción o problemas sexuales que esperan ser curadas con una pastilla o un remedio mágico, cuando empieza a preguntarles por su vida sentimental, se da cuenta de su problema es la falta de entendimiento entre sí.

Quiere decir que no se puede esperar estar bien en la cama sin estarlo en el resto de ámbitos de la vida cotidiana. Sin embargo, hay excepciones: “La sexualidad es tan diversa que prácticamente todo puede caer dentro del rango de la normalidad (siempre que no sea un delito)”, explica.

La investigadora Adena Galinsky, del Bloomberg School’s Center for Adolescent Health, coincide con Ureña. "Nuestra hipótesis es que las personas empáticas son más sensibles a las necesidades de la pareja, y así iniciar un ciclo de retroalimentación positiva".

Sin embargo, ser empático con otro ser humano no es indispensable para poder disfrutar de una relación sexual. “Hay personas que se conocen en una noche de tragos, terminan en la cama y disfrutan muchísimo sin siquiera haberse conocido lo suficiente. Eso también se vale. O podés tener buena comunicación en la cama y no en la vida cotidiana”, dice Ureña.

PUBLICADO: 21 de Julio, 2014 AUTOR:

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