¿Adictos al sexo?: cuando “querer más” se vuelve un problema

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En ocasiones hemos escuchado de hombres que desean una mujer adicta al sexo que cumpla todas sus fantasías y siempre quiera más y más, o por el contrario; mujeres que vacilan sobre la conducta de algún amigo que parece un desenfrenado sexual porque “siempre está pensando en sexo, es lo único que pasa por su cabeza”.

Años atrás a las mujeres sedientas de sexo se les llamaba ninfómanas, aduciendo que su necesidad sexual era insaciable, mientras que para los hombres el término más cercano era satirismo, ambos conceptos provenientes de la mitología griega que habla de ninfas y sátiros.

Broma o realidad en el presente, el hecho es que persiste la gran duda de si la hipersexualidad es realmente un trastorno mental o es solo una expresión más de comportamiento sexual donde la cantidad es un valor subjetivo.

Adicción al sexo
FOTO: Shutterstock.com ampliar

Para algunos autores, la hipersexualidad es considerada una adicción, por generar dependencia psicológica (necesidad subjetiva), física (perturbación corporal) y tolerancia (tener cada vez más contactos para saciar el deseo). Se la denomina "la adicción silenciosa" porque no tiene la visibilidad de los abusos de sustancias, los adictos al juego, las compras sin control o los desórdenes en la alimentación, como lo explica el  Dr. Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo mexicano.

Para Ana María Mora, sexóloga costarricense el tema de la adicción sexual, es de orden psiquiátrico o biológico, más que sexológico, “es por eso, que no solemos hablar de adicción sexual como tal porque la persona es compulsiva a pesar de que lo manifieste con más intensidad en lo sexual”.

Por su parte el psiquiatra, Luis Rojas Marcos explicó al diario el mundo.es  que según la clasificación dada en la última edición del Manual  Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM 5) se trata de un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y  quienes lo padecen no pueden controlar sus pensamientos ni sus actos repetitivos. Cualquier tipo de obsesión que interfiera en la capacidad de la persona para llevar una vida normal, que le perjudique en sus relaciones personales y laborales, es una patología. En este caso la obsesión se canaliza a través del sexo de forma tan intensa que el propio afectado es consciente de que tiene un problema.

adicción al sexo
La obsesión por tener sexo y más sexo, buscando el "alivio" que luego genera arrepentimiento y ansiedad, es un círculo interminable que necesita intervención profesional para evitar consecuencias. FOTO: Shutterstock.com y Laura Murillo ampliar

La sexóloga Mora, comenta que lo que establece el manual psiquiátrico es que "se trata de un trastorno obsesivo compulsivo” del cual hay que aprender a reconocer los síntomas.

  • Puede existir ansiedad, depresión, dependencia a alcohol o drogas.
  • Tensión motriz en diferentes partes del cuerpo: temblor, estremecimientos, dolores musculares, desasosiego, incapacidad de relajarse, fatiga).
  • Jadeo, taquicardia, transpiración, boca seca, mareo, náuseas, diarrea, orina frecuente, dificultad para tragar.
  • Sentimiento de que está "en el límite", nerviosismo, dificultad de concentración, insomnio, irritabilidad.
  • Ansiedad extenuante y desmoralizante.
  • Los cambios de humor son constantes y eso afecta las relaciones sociales.
  • La necesidad que se siente por tener sexo es tan exagerada que a los pacientes les resulta casi imposible pensar en consecuencias o riesgos que su conducta pueda tener. Es por eso que muchos adictos están más expuestos al contagio de enfermedades, embarazos no deseados, así como actos violentos.
  • La culpa y la vergüenza que sienten es constante y genera más ansiedad y ese sentimiento de culpa por haber tenido de nuevo sexo, los lleva nuevamente a necesitar sexo nuevamente para “aliviar” esa tensión.
  • El pensamiento obsesivo sexual y las fantasías sexuales se hacen cada vez más necesarias para lidiar con los problemas de la vida diaria,  según el Dr. Saúl Alvarado, médico panameño especialista en adicciones.

En mayo del 2013 el Dr. Miquel Bernardo, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica explicó a que la llamada “adicción al sexo (hipersexualidad)”, se trata de un trastorno de conducta, y que no hace falta medicalizar los problemas de la vida cotidiana y caer en la sobrediagnosis”.


Para aclarar el panorama, Mora explicó a revista Perfil que quedan excluidas del viejo concepto de adicción sexual las conductas donde:

  • Cualquier expresión sexual que se realiza con dedicación vivida con placer y seguida de una satisfacción en la cual los involucrados están plenamente de acuerdo y no hay un daño entre quienes se involucran.
  • El incremento de las relaciones sexuales al inicio de una relación.
  • La autoerotización o masturbación durante la adolescencia, en la luna de miel o en cualquier etapa de la vida con un estímulo sexual efectivo  a solas o en una relación con una pareja respondiente y satisfactoria
  • Todo lo anterior y más, siempre y cuando no altere el proyecto de vida, relaciones sociales o actividades diarias.


Si aún así la persona con hipersexualidad siente dudas, es importante que se atienda en conjunto con varios médicos: sexólogo para la evaluación y el tratamiento, un psicólogo que puede abordar la parte cognitiva y conductual así como el psiquiatra que puede indicar medicamentos –de ser necesarios–.

Los grupos de autoayuda para hablar de conductas sexuales repetitivas, tentaciones y fantasías rozan el tema de lo subjetivo y de lo personal y en algunos
casos puede parecer una terapia irónica por la facilidad de identificación con quienes sufren el mismo trastorno,  agrega Mora. Entre las agrupaciones más conocidas se encuentran: Sexólicos Anónimos o Sexoadictos Anónimos.

Fuentes y referencias:  Ana María Mora, sexóloga de la Asociación de Sexología Científica y Vivencial de Costa Rica. Tel: (506) 2222-6806. Sitios web y libros: "Sexualidad humana de McCary, 5 edición" y "El sexo está en el cerebro" del Dr. Daniel G. Amen.

PUBLICADO: 21 de Marzo, 2014 AUTOR: