Durero: las obras de un genio visitan Costa Rica

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El Emperador Maximiliano I se encuentra tranquilo, su semblante serio y apacible. Está sentado en un carruaje, parte de una procesión que sucede en su honor. En una mano lleva un cetro y en la otra una palma, sobre su cabeza una hermosa corona. Sin embargo, son los personajes y el detalle del coche en donde se encuentra lo que llama la atención. Las “virtudes”, ninfas con túnicas y sandalias, rodean al monarca y guían los doce elegantes caballos que llevan el carro. Iustitia (la justicia), Fortitudo (la fortaleza), Prudentia (la prudencia) y Temperantia (la templanza o moderación) son las más cercanas al emperador. También lo acompaña Fictoria (la victoria) quien además de coronar a Maximiliano, lleva marcada en sus alas las campañas militares del monarca. 

Lo que podría ser la escena inicial de una película épica en realidad se encuentra plasmado en ocho hojas de un papel grueso, hasta alcanzar un tamaño de 47 por 232 centímetros. Es una xilografía de más de 400 años de antigüedad. 

El Gran Carro Triunfal de Maximiliano I es una de las piezas más impresionantes de la exposición Durero, Genio del Renacimiento que se encuentra actualmente en los Museos del Banco Central de Costa Rica. Un total de 72 grabados de Alberto Durero, denotan la maestría del pintor y grabador que vivió hace más de 500 años en Núremberg, Alemania. Se trata de una exposición itinerante, parte de la colección Dal Bosco. Se ha mostrado en varias ciudades de Latinoamérica y hasta el 26 abril se puede encontrar debajo de la Plaza de la Cultura. 

La Melancolía I es uno de sus obras más reconocidas
FOTO: Rónald Pérez ampliar

Durero es considerado uno de los más importantes artistas del Renacimiento alemán. Igual que otros destacados exponentes de esta época, como Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel, él aportó tanto a la teoría como a la práctica de las artes. No obstante, su legado más extraordinario se dio en el grabado. “La obra de Durero aporta a la historia del arte universal dos cosas: primero la defensa del intelecto de los poderes de la sociedad como creador independiente que decide sus propias ideas; y que para crear se tiene que aprender, ¡se debe saber todo lo mejor de la técnica!, y luego de saber la técnica muy bien, difundirla y crear el sustrato del arte” explica Rosa Perales, curadora de la exposición.

Según detalla la especialista, el artista quiso redescubrir el mundo mediante sus grabados. Era una época de cambios, pero el arte limitaba la visión del mundo. Este alemán quería mostrar elementos diferentes para aportar otra perspectiva al ser humano.La Reforma Protestante, con el alemán Martín Lutero a la cabeza; el descubrimiento de América en 1492 y el desarrollo de la imprenta que Johannes Gutenberg había introducido en 1459... todos eventos que influenciaron al autor. La Reforma sería una fuente de inspiración así como un generador de conflicto. “Él se consideraba un buen cristiano pero no podía admitir lo que estaba haciendo la Iglesia Católica, entonces es una contradicción que arrastra a lo largo de toda su vida”, explica Perales. Un ejemplo de la influencia de la tendencia reformista queda al descubierto en sus interpretaciones de la pasión de Cristo, su versión es una recreación más sencilla para que pudiera ser comprendida por cualquiera. 

Asimismo, la fascinación de Durero por lo exótico del nuevo mundo sale a relucir en sus representaciones de la fauna y la flora que nunca había visto, pero dejaba correr su imaginación. En cuanto a la imprenta, el artista comprendió que el grabado era una excelente manera de difundir sus ideas y fue pionero al colocar su arte al nivel de la pintura. 500 años han pasado desde que este genio destacó con su uso perfecto de la proporción, perspectiva, luz y dibujo, y su obra sigue fascinando.

Tanto así que aún hoy, bajo la luz led de la exposición en los Museos del Banco Central, los elegantes corceles del carro de Maximiliano I parece que relinchan orgullosos, en el trote certero y glorioso, artificios diseñados por un maestro renacentista. 


Breve biografía de Durero. 

Nació en 1471 en Núremberg, Alemania. Se acercó a las artes por influencia de su padre, quien tenía el oficio de orfebre. Además tuvo influencia del autor humanista Willibald Pirckheimer y del pintor Michael Wolgemut. A los 23 años se casó con su prometida Agnes Frey.Hizo varios viajes, sin embargo uno de los más relevantes fue el que realizó a Italia en 1494. Durante un año se dedicó a estudiar y a relacionarse con artistas, especialmente en Venecia donde conoció al pintor Giovanni Bellini.Al regresar en 1495, el artista abrió un taller y se dedicaría primordialmente al grabado en madera y metal. A lo largo de su carrera incursionó en la pintura al óleo, la acuarela y el dibujo. Su trabajo como teórico también fue destacado, en especial la obra Cuatro libros acerca de la proporción humana que se publicó póstumamente en 1528.Alberto Durero muere en 1528 a la edad de 56 años, nunca tuvo hijos y le dejó una importante fortuna a su esposa. 


PUBLICADO: 19 de Marzo, 2015 AUTOR: