Culturas tan diversas como el bosque

  • Conversemos

  •  

¿Cuán rica es la diversidad de un bosque? En nuestros bosques húmedos tropicales crece y se desarrollan muchas formas de vida. El secreto está en el terreno adecuado. Esa tierra fértil es el elemento clave para tanta variabilidad. “Hay una diferencia abismal entre un monocultivo y la biodiversidad de una finca en talamanca, esa biodiversidad es la que permite que la vida se reproduzca de manera sana y se fortalezca. De la misma forma, en la cultura, es importante la diversidad”, explica Fresia Camacho, coordinadora del VI Congreso Iberoamericano de Cultura que se realizó en abril del 2014. Un festival de música en Tortuguero, una agrupación de bailes folclóricos de Santa Cruz, Guanacaste, o un grupo de teatro de jóvenes de la Carpio. Todas son manifestaciones culturales que nacen en el interior de las comunidades. “No podemos escoger una u otra, se trata de gente ejerciendo su derecho a expresar esa riqueza y diversidad”, explica Camacho. 

Históricamente los países han invertido y valorado las bellas artes, considerándolas la única forma de promover la cultura. Nuestro país es un claro ejemplo, la mayoría de la inversión se hace en instituciones y proyectos del Valle Central, mientras que la iniciativas que nacen en las zonas alejadas son la que menos apoyo económico recibe. Sin embargo, esto está cambiando. Las culturas vivas comunitarias fueron el tema principal del reciente congreso iberoamericano de cultura. Se trata de las iniciativas que brotan de las comunidades, igual que las plantas en un bosque húmedo. “No tratamos de que se difunda una sola expresión cultural determinada, sino todas las expresiones culturales que surgen de la identidad de las comunidades”, explica Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana. 

Las culturas vivas comunitarias son clave.
FOTO: Congreso Iberoamericano de Cultura 2014 ampliar

“En Latinoamérica hay más de 120 mil experiencias culturales populares que tienen que ver con barrios. Lo que hemos hecho es ir articulando y coordinando estas experiencias con el fin de visibilizar lo que hacemos y además discutir el tipo de políticas públicas que necesitamos en nuestros países para fortalecer estos procesos”, detalla Eduardo Balán de la plataforma puente de cultura viva comunitaria y uno de los participantes del congreso.  “Así llegamos a este congreso, con el fin de impulsar un modelo de desarrollo que sea más acorde con la visión de lo comunitario. Respetando los bienes comunes naturales, democracia participativa y economía solidaria”, agregó el especialista. 

Tal y como señala Balán, no se trata sólo del arte, sino también se vincula con un modelo de desarrollo solidario, construcción de identidad, reconstrucción de la memoria de los pueblos y el cuido del medio ambiente. Ahora bien, las iniciativas culturales siempre han estado ahí, pero como explica Camacho, lo más importante es reconocer que existen.  “Las culturas vivas comunitarias han sido invisible a los ojos de las instituciones. Por eso es importante identificar dónde están, potenciar capacidades y darles apoyo. Si nos ponemos a escarbar, ya existen cientos de proyectos en las comunidades”, detalla. Precisamente el objetivo del congreso fue fortalecer y visualizar este tipo de proyectos. La propuesta concreta es que los gobiernos asignen el 1% de sus presupuestos nacionales a la cultura y el 0.1% de ese presupuesto a las culturas vivas comunitarias. La coordinadora del congreso asegura que actualmente la inversión del Estado en este tipo de proyectos, a pesar de ser baja, tiene un gran impacto en las comunidades puesto que se generan encadenamientos productivos importantes. 

Asimismo otro de los efectos que tienen este tipo de proyectos es la forma en que genera participación de la gente. “Pasan de ser actores pasivos a activos. Se activa el entusiasmo, la creatividad y la necesidad de hacer cosas. Todos construimos la cultura, todos somos sujetos de cultura. No somos sólo público”, explica.