El mundo en corcho

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Unas de las primeras asignaciones universitarias de Carlos Alves durante su tercer año de carrera fue elaborar una bitácora para guardar ahí parte de sus trabajos de arquitectura. Él, curioso de los materiales, fabricó la suya con madera y corcho. El resultado le gustó tanto a sus compañeros y allegados que no pasó mucho tiempo para que le pidieran estilos similares de álbumes, libretas, accesorios para teléfonos celulares o mouse pads.

Ese fue el inicio, ocurrido hace ya dos años, de Árbol de Corcho, una marca que ha ampliado sus catálogo de productos hasta dar con uno estrella: un mapa al que no le basta mostrar los países y fronteras porque es, a la vez, una obra de arte que no le basta con ser solamente hermosa: se convierte en la unión de estética y funcionalidad. Un mapamundi para marcar los destinos recorridos o los anhelados, "un cuadro siempre es motivo para iniciar una conversación", comenta Alves.

El corcho surgió por su docilidad pero con el tiempo Alves conoció las bondades del material. Además de ser ecoamigable, este es fácil de manejar y en Portugal, principal país exportador, es usado en diversas áreas del diseño y la arquitectura. Con él, Carlos ha retratado a la mascota de algún cliente, motivos del cine o la literatura y, por supuesto, los mapas.

"Fue una cliente la que me dijo que le gustaría un mapamundi. Justamente, desde pequeño me encantaron y era algo que parecía 'tuanis' para tener en el cuarto, pero nunca encontraba en el mercado algo que me agradara", relata el diseñador.

El inicio

A esos primeros mapas, que podían tomarle hasta dos días, le han seguidos dos colecciones más que aprovechan las "ocurrencias" que a Carlos se le vienen a la mente. ¿Será posible imprimir sobre corcho?, se preguntó un día, y de allí salió la más reciente: mapamundis con diferentes colores que incluyen el nombre de los países, mares y océanos en inglés o español.

"Comencé con mapas que eran cortados con láser. Era un trabajo súper meticuloso, porque debía pegar piecita por piecita: los continentes, las islitas", cuenta. Las nuevas colecciones permiten que los productos tengan precios más accesibles, que parten desde los cincuenta mil colones y llegan hasta los ¢140.000.

No obstante, la curiosidad de este joven arquitecto no se frena por la aceptación que han tenido sus productos. Una gran lista de pendientes esperan concretarse con el fin de crear más productos y, con los años, pasar de los productos a lo edificios.

Corcho en casa

Para conseguir un productos de Árbol de Corcho debe solicitarse por pedido a través de Facebook. La página es facebook.com/arboldecorcho. También puede escribirse a la dirección electrónica arboldecorcho@gmail.com.

Fotos: Jorge Arce y cortesía de Asulprusia y Carlos Alves. 

PUBLICADO: 23 de Marzo, 2016 AUTOR: