Ana Broennimann: retratos de la flora nacional

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Ana Broennimann llegó a Costa Rica hace 25 años y se dejó fascinar por el encanto de nuestro pequeño país y su tesoro más grande: su naturaleza. Así es como los detalles de flores y plantas se vuelven gigantes en sus creaciones y permiten apreciar lo simple pero encantador de la naturaleza que nos rodea.

Al mismo tiempo que dejó su natal México, se alejó de su vida como arquitecta para dedicarle más tiempo a su familia. Pero además, no desaprovechó sus estudios en técnicas pictóricas obtenidos en la universidad y decidió tomar las brochas y dedicarse a la pintura.

"Quiero que el observador encuentre en su interior la mágica belleza que surge al al ver los detalles naturales que a veces no nos detenemos a contemplar y que sin duda son la manifestación viva de la alegría" explica en su nuevo libro.

Sus obras son en su mayoría pinturas acrílicas que utilizan papel oriental como base en el lienzo para crear textura, además por lo general tienen un gran formato.

"Difícilmente alguien que viene de otro país no queda impresionado con Costa Rica. Quiero que se sienta alegre y reconfortado quien lo ve, yo digo una chispa de 'Pura Vida'. Quiero inyectar optimismo".

25 años por lo alto.

Ana quiere recordar y celebrar el trabajo que ha realizado a lo largo de estos años. Es por esto que recientemente publicó el libro "Costa Rica Color" una recopilación de su trabajo y sus motivaciones. Además la celebración es doble ya que se unió con Cemaco para crear una línea de vajilla titulada "Sonrisas de la Tierra" con sus pinturas que ya se pueden adquirir en las tiendas de Cemaco. Se tratan de piezas con algunos de sus trabajos favoritos y que representan la riqueza nacional de la biodiversidad de nuestro país. Esta vajilla forma parte de la colección "Trazos Criollos" donde desde hace 7 años se plasma el talento nacional de un artista diferente de Costa Rica.