Las siete vidas de Beethoveen

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Uno de los festivales más afamados de Europa recuerda la vigencia del inmortal músico.

Ludwig Van Beethoven no murió en 1827, a los 57 años, de cirrosis epática, sordo, en la chambre de su genio. El hombre tampoco se preguntó, durante demasiados años, cada mañana: “¿Me suicido hoy o mañana?”.

Las siete vidas de Beethoveen
“Metamorfosis” fue el tema de este año del prestigioso Beethovenfest 2013, festival anual consagrado al músico. FOTO: ampliar

Ese día, más de 30.000 personas fueron a despedirlo en el cementerio Zentralfriedhof, de Viena. Bethoveen no se iba, se metamorfoseaba una vez más.

“Metamorfosis” fue el tema de este año del prestigioso Beethovenfest 2013, festival anual consagrado al músico. El evento es uno de los momentos más esperados del verano Europeo.
Durante un mes vibran más de 60 conciertos, acompañados de exhibiciones, charlas, workshops, películas, performances e instalaciones donde participan más de 2.000 artistas.

El festival convoca a las estrellas de la música clásica mundial. El tema 2013 define el programa: celebra, honra, las variaciones, arreglos y adaptaciones de la obra del artista inmortal.

Ser programado en el Beethovenfest es una nota de prestigio. El programa, cierto, es soberbio: incluye las mejores orquestas, solistas estrellas, directores aclamados. The Philharmonia Orchestra, Sir Andrew Davis, The BBC Symphony Orchestra, Zubin Mehta, Gustavo Dudamel, Gidon Kremer, Julia Fischer. La ciudad se arrodilla, el público se pliega, del mundo entero, en Bonn.

La sede

En la actualidad, Bonn, ciudad dormitorio, se reconvirtió en sede de una infinidad de organismos internacionales no gubernamentales, entre ellos, la Organización de la Naciones Unidas (ONU).

La calle, de piedra, tiene los mismos edificios prusianos de tres pisos. En esta casa, Bonngasse número 20, nació Ludwig van Beethoven en diciembre de 1770. El actual museo, creado en 1893, mantiene la casa en su estado original y posee la colección más grande del mundo consagrada al músico.

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Bonn es una pequeña ciudad de 300.000 habitantes, cruzada por el Rin y un gran pasado político contemporáneo. Fue la antigua capital, desde 1945 hasta 1990, de la República Federal de la Alemania dividida (RFA). FOTO: ampliar


En este piano, su padre, alcohólico violento, le enseñó a su hijo, bajo una brutal disciplina, el folclor de la época. Su padre era músico y tenor de la corte electoral de Colonia. Su abuelo era director y maestro de capilla de la orquesta del príncipe de Colonia.

Colonia sería crucial para el joven Beethoven, a sólo 20 kilómetros de su ciudad natal.

Cuando tenía siete años, Beethoven, precoz, realizó su primera actuación en público en Colonia. Su talento era irrefrenable. Era el relevo de Wolfgang Amadeus Mozart. A los 11 años publicó su primera composición. Beethoven es contratado como músico en la corte del príncipe de Colonia.

Colonia, de más de un millón de habitantes, no es la capital pero la ciudad más importante del estado de Renania del Norte-Westfalia. El punto intermedio entre dos regiones de fronteras precisas: la Bavaria católica y la nórdica protestante. Su posición sobre el Rin y sus 2.000 años de historia la convirtieron en una de las tres ciudades más visitada de Alemania.

El joven Beethoven observada, inmóvil, la catedral. La máxima expresión del arte gótico de la historia tiene torres, como agujas que se clavan en el cielo, de más de 150 metros de altura. El Kölner Dom (la catedral) es el símbolo de la ciudad y resultado de la obstinación del ser humano. Su construcción demoró 750 años. En su interior se guarda uno de los tesoros más importantes de la cristiandad: las reliquias de los Reyes Magos.

El edificio, símbolo y verdugo, tiene el raro privilegio de haber ayudado a la casi desaparición de la ciudad durante la segunda guerra mundial. El Dom, intacto, era el punto de referencia. Marcaba desde el aire las coordenadas de los bombardeos aliados sobre el centro de resistencia nazi más importante de Alemania. En Colonia, cenizas y miseria, solo sobrevivieron 40.000 personas.

El plan Marshall impulsó la economía de posguerra de tal modo que construyó una Colonia esquizofrénica: la magnificencia del Dom rodeada de edificios minimalistas. La guerra organizó el espacio urbano de la ciudad mas antigua de Alemania. Hoy, la metrópolis es de izquierda, tolerante, liberal, excéntrica, musical.

Es aquí que una fría noche de 1975, el pianista Keith Jarrett grabó en vivo el Köln Concert, un ejercicio sublime de improvisación, que pasaría a la posteridad como el disco de piano más vendido en el mundo.

Inspiración histórica

La lluvia, esta tarde, desnuda la ciudad. Colonia parece pintada por William Turner. Una luz naranja de color ceniza cubre las orillas del Rhin, la catedral, el puente de hierro Hohenzollembrucke y el edificio de la prestigiosa Filarmónica, cuya sala de conciertos subterránea vibra en permanencia bajo el nivel del Rhin.

El agua es omniprescente. Eaux de Cologne, la célebre fragancia, fue creada aquí por el italiano Juan María Farina, a principios del siglo XVIII.

Beethoven se instalaría en Viena. En 1794, Colonia sería, primero, ocupada por las tropas francesas y, luego, en 1815, pasaría a manos del reino de Prusia. Beethoven, muerto en 1827, seguiría vivo y Colonia seguiría prolífica en términos de nombres históricos.

 En 1842, el jefe de redacción del diario opositor Rheinische Zeitung es un joven de 24 años llamado Karl Marx. Uno de sus colaboradores es Friedrich Engels, de 22 años, hijo de una rica familia de industriales. El diario es, hasta su definitivo cierre, varias veces censurado. Pero el contacto está hecho. En 1848, los dos jóvenes periodistas imprimen un folleto bajo el nombre de Manifest der Kommunistischen Partei (Manifiesto del partido comunista).

 La fecha del festival se acerca y se nota. La ciudad natal de Heinrich Böll, Premio Nobel de Literatura (1972), tiene una brutal agenda cultural. Conciertos, sofisticadas galerías de arte, escenario de festivales internacionales y la calle.

 La plaza es el escenario de la potente escena artística callejera: música étnica y clásica, pintores, estatuas vivientes. Muchos de ellos son artistas consagrados de Europa del Este que, para ganar dinero, pasan una temporada en las calles de los países ricos. Una joven de sombrero negro, junto a su perro, sigue cantando My Madrigal, de Patti Smith.

Pero a los pies de la catedral, el rastafari, juglar urbano, concentra las miradas del público improvisado. El rastafari le roba protagonismo a la arquidiócesis, en los días de Carlomagno, al prestigio medieval de esta ciudad que, en 1388, fundó la primera universidad pública de Europa.

El inmigrante, de 40 años, barba, largas rastas, campera de guerra, reinterpreta clásicos del rock, en clave de reggae, desprendido del Summerjam Festival Reggae (festival anual internacional de reggae de Colonia), otro de los eventos importantes del verano europeo junto a la quinta estación: el Fastelovend.

Durante seis días, los alemanes, disfrazados y en carrozas, perderán la cordura o la recuperarán. Es una especie de carnaval de Río de Janeiro pero germánico, bañado de Kölsch (la cerveza regional, “el único dialecto que puede beberse”) y de sexo espontáneo y anónimo.

 Cada año, el carnaval de Colonia atrae a más de un millón de personas y es uno de los principales festivales de Europa. Comienza el 11.11 a las 11h 11 con la entrega de las llaves de la ciudad a los “Jecken” (locos). Al final, queman el Nubbel (muñeco de paja), culpable de los excesos cometidos durante seis días.

Pero, en breve, el Beethovenfest atrayó a más de 30.000 personas. Una larga alfombra roja recorrerió el casco antiguo de Bonn. Se invirtieron más de 3 millones de euros en honor a Beethoven.

Su rostro se multiplica: la estatua en la plaza de la basílica, la casa-museo donde nació y creció, el nombre de la sala de conciertos, carteles que publicitan el festival, retratos en las galerías de arte, postales, emoción.

En la puerta de la sala Beethoven Halle Bonn, los espectadores, vestidos de gala, llegarán en lujosos autos manejados por chofer. La cita es sagrada: The Pittsburgh Symphony Orchestra con Manfred Honeck, The Deutsche Kammerphilharmonie Bremen con Paavo Järvi, The NDR Symphony Orchestra con Thomas Hengelbrock.

El público de pie, al cierre, ovacionó la metamorfosis, al Beethoven inmortal, salud.


La cita
BEETHOVENFEST BONN
5-9 al  5-10-2013
www.en.beethovenfest.de

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