Carmen Barroso: “La sexualidad debe ser defendida como un derecho humano fundamental”

Publicado el: 19 Feb 2013

 

La directora regional de la IPPF estuvo en el país para celebrar los 60 de la esa institución, representada en Costa Rica por la Asociación Demográfica Costarricense.

Por Thaís Aguilar
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Fotos Carla Saborío

Los derechos sexuales y reproductivos siguen siendo, a pesar de la modernidad actual, un terreno escabroso, que se tupe de escombros cada cierto tiempo y se allana y despeja de vez en cuando, y eso lo conoce bien esta brasileña oriunda de Sao Paulo, que lleva años tratando de convencer a las sociedades y gobiernos del continente que la sexualidad –y todas sus implicaciones— son un derecho humano fundamental.

Carmen Barroso lidera desde hace aproximadamente 10 años, la oficina regional de la International Planned Parenthood Federation (IPPF) para la región, organización que ha sido perseguida por grupos religiosos y moralistas, por su postura con respecto a los derechos sexuales y reproductivos. “Desde hace 60 años enfrentamos esto y ahora no es muy distinto”, recuerda Carmen Barroso. “Los grupos religiosos tienen muchos poder, pero siguen molestando con respecto a nuestro trabajo”, cuenta soltando una leve y divertida carcajada.

Esta especialista en sicología social y población y desarrollo, estuvo hace unos meses en nuestro país, a raíz de la reunión anual de las organizaciones que integran la IPPF a escala continental y para entregar varios premios que otorga la organización a periodistas y líderes claves en estos derechos.

Embarazo adolescente

P: -- Costa Rica ostenta un equilibrio en su crecimiento poblacional, pero una crisis con respecto ante la imposibilidad de bajar la tasa de embarazo adolescente en los últimos 20 años. ¿Qué estamos haciendo mal?

Carmen: – Hace falta mucha falta la educación sexual y hasta ahora es que el Gobierno empieza a implementar la educación sexual en 10 colegios, de una forma experimental con un currículo más amplio de educación en la sexualidad, pero esto debería estar en todas las escuelas desde una edad bastante temprana porque lo que los especialistas recomiendan es que se empiece desde pequeños a los niños a enseñarles algo sobre el sexo y eso parece que no existe aquí.

Con el miedo y la falta de educación sexual hay un estigma de la sexualidad porque todavía no es considerada como una parte integral de la vida y que debe ser defendida como un derecho humano, como parte de los derechos humanos y reproductivos”.

 

P: – Como ve Carmen Barroso con esta oleada contra los derechos sexuales y reproductivos...

Carmen: – Hay avances y retrocesos. En general, hay una mentalidad de cambio en la sociedad y los gobiernos tienen que estar a tono con los reajustes sociales. Por ejemplo, hace una década nadie imaginaba tantos cambios de legislación y de posicionamiento en Estados Unidos cuando el propio presidente Obama se declara a favor de la no discriminación de los matrimonio entre parejas del mismo sexo. Pasó porque la gente en su cotidianidad empezó a entender que no debía discriminar a la gente por quien ama. El amor no debe ser una causa de discriminación.

P: --La IPPF tiene un complejo trabajo de cabildeo y apoyo técnico a sus organizaciones, ¿por qué?

Carmen: – Hacemos muchos cabildeo porque los Gobiernos tienen mucha responsabilidad porque firmaron un acuerdo hace casi 20 años en la Conferencia de Población de Cairo (1993) y prometieron garantizar el acceso universal a los servicios y a la educación sexual. entonces tenemos que hacerlo para que cumplan con sus compromisos.

Por eso se ocupan organizaciones como la IPPF que procura no dejar pasar nada.. Tuvimos una victoria grande el 2011 en la Comisión de Población de Naciones Unidas porque se aprobaron unos acuerdos muy fuertes sobre los derechos sexuales de los jóvenes, como son el derecho a la autonomía y a la confidencialidad, porque un problema de los jóvenes es que en algunos países como Costa Rica, la tasa de fecundidad de las adolescentes no baja desde hace años, y es que los servicios de salud públicos hasta inconscientemente, pueden discriminar contra las jóvenes.

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