Corte y confección, a la tercera llamada
Publicado el: 14 Nov 2011
Empezó a coser a los cinco años y las vueltas de la vida la convirtieron en la modista de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), donde se ha dedicado a crear los trajes de princesas, caballeros y mendigos.
Por Eunice BáezMás notas del autor
Las telas se amontonan en las esquinas, los maniquíes se asoman detrás de la puertas. Por allá un tocado con una pluma roja, por acá el hermoso vestido de una dama de sociedad. Virgina Fonseca se disculpa por el desorden e insiste en acomodar un poco antes de la entrevista. En la mesa, junto a la máquina de coser, ya están los bocetos, la tela y los alfileres para crear el próximo vestuario: un traje de gala de organza azul.
Vicky, como todos la llaman, ya tiene 34 años de ser la modista de la CNT. Esta nativa de Peralta de Turrialba, heredó el talento de la costura de su mamá y empezó a travesear desde los cinco años.
“Yo vengo de familia de costureras. Mi mamá cosía bastante, y cuando vio que me gustaba y quería coser empezó a ponerme tareas. Además, me mandaba en tren de Peralta a Turrialba con 100 colones, que en esa época era bastante, para que le comprara los zíperes, entonces cada vez me llamaba más la atención”.
A medida que iba creciendo Virginia pudo practicar su costura, pues eran 12 hermanos en la familia. Esa fue su gran ventaja cuando asumió el reto de hacer trajes para teatro, algo diametralmente diferente. “Empecé en 1978, cuando tenía 29 años. Me trajo la diseñadora Pilar Quirós, supuestamente vine por unos días a ayudar a la señora que estaba en ese tiempo... ¡y me quedé hasta la fecha! Recuerdo muy bien que lo primero que hice fue una blusita para la obra Las Brujas de Salem”, señala entre risas.
Más que una experiencia
Entre los recuerdos que guarda Virginia están vestir y desvestir, literalmente, a casi todos los actores de Costa Rica. “Por aquí han pasado muchachos de todos los grupos de teatro de este país, algunos incluso ahora ya son directores. Varios actores que he conocido tuvieron hijos que también he vestido. Me pasa también que muchos, cuando tomo las medidas para un nuevo vestuario, están pendientes de la medida anterior. ¡Pasan los años, y con ellos también las tallas!”, sonríe Vicky.
“Una quiere hacer algún proyectito personal... pero igual, si me dá mucha cabanga. Tengo muchos años, y como me gusta tanto lo que hago, me da lástima”, sentencia Vicky.






