Diferentes maneras de afrontar las situaciones traumáticas

Publicado el: 08 Mar 2012

-

Por Revista Perfil
Más notas del autor

De acuerdo con la doctora Rebecca Elliott, sicóloga de la Universidad de Manchester, hay personas que son muy vulnerables a eventos traumáticos,  otras a situaciones de estrés, o a ninguno en absoluto; sin embargo, van a desarrollar un problema de salud mental.

En el otro extremo, hay personas que han tenido experiencias muy terribles, no obstante permanecen positivas y optimistas.

La doctora estima que la mayoría de nosotros está más o menos en el medio de la escala de resilencia, que es la rapidez y manera positiva con la que afrontamos eventos traumáticos.

Con el apoyo del Consejo británico de Investigación Médica, la doctora y su colega, Bill Deakin, estudian el cerebro para tratar de comprender los orígenes y la naturaleza de la resilencia.

“Por ejemplo, nuestros datos preliminares sugieren que las personas más resilentes son más propensas a reconocer las caras felices, y menos propensas a registrar las caras tristes o temerosas. Asimismo, recuerdan mejor las palabras y fotografías positivas”, expresa la investigadora.

El paciente que tarda  más en sobreponerse puede llegar a tener un funcionamiento cognitivo normal, pero una tendencia a concentrarse en pensamientos tristes, dijo Deakin. Los resultados de este tipo de investigaciones pueden ayudar a mejorar los tratamientos contra la depresión a futuro.

Jengibre para no marearse
Esta raíz de origen chino es eficaz contra las náuseas y vómitos. Un estudio danés publicado en la década de los 80, probó los efectos del polvo de esta raíz en 80 nuevos cadetes navales que estaban de maniobras en alta mar durante una tormenta. Ellos no tuvieron síntomas de mareo, y desde entonces se ha popularizado su uso para estos casos. Algunas de las sustancias que componen al jengibre son aceites volátiles, minerales como el fósforo y el potasio, magnesio, calcio, riboflavina y vitamina C.

Comer mucho aumenta el riesgo de pérdida de memoria
Los científicos de la Clínica Mayo, en Estados Unidos, encontraron que las personas mayores que consumen más de 2.000 calorías diarias –el nivel de consumo calórico considerado normal– tienen dos veces más riesgo de DCL (una forma de demencia) que quienes consumen menos calorías.

El DCL está siendo cada vez más investigado, porque se cree que es una etapa que puede ayudar a predecir quién desarrollará alguna forma de demencia, como Alzheimer.

Los síntomas del DCL son pérdida de memoria más avanzados de lo que se espera para su edad, pero no interfieren de forma significativa con sus actividades diarias.

La investigación, presentada durante la conferencia anual de la Academia Estadounidense de Neurología, investigó el impacto de la dieta en 1.233 personas de entre 70 y 89 años. Ninguna tenía demencia, pero 163 habían sido diagnosticadas con DCL.

Reducir las calorías y comer alimentos que formen una dieta sana, puede ser una forma muy simple de prevenir la pérdida de memoria cuando envejecemos, concluyeron los investigadores.

0
Su voto: Ninguno
Más notas del autor