El lado cínico de George Clooney
Publicado el: 08 Feb 2012
Guapo, no guapísimo, atractivo, inteligente, simpático, espontáneo... El soltero más codiciado de Hollywood, George Clooney ya cumplió 50 años. Una arruguita por aquí, otra por allá, el pelo sal y pimienta. El caballero en cuestión es como el buen vino, entre más viejo... mejor.
Por Milena FernándezMás notas del autor
Al encuentro con la prensa, en la 68 edición del Festival de Cine de Venecia, logran camuflarse algunos fans-fanáticos. A mi lado, una señora gorda con un sombrero enorme y floreado, asegura ser una estrella de la televisión búlgara. Si ella lo dice... Los infiltrados se presentaron una hora antes a la cita para ocupar un puesto en primera fila y así poder suplicarle un autógrafo dal divo de oro.
En estos casos me siento incómoda al presentarme como periodista. No vaya a pensar el bello George que todas las periodistas hemos venido solo por su linda cara.
Después de haber visto su último brillante trabajo, The ides of march, que él mismo ha dirigido, escrito, producido e interpretado; todos los críticos de cine y profesionales del sector, presentes en la sala aplauden por cinco minutos. Y ya se habla de una posible candidatura al Óscar.
En The ides of march, vemos el lado cínico de Clooney. Interpreta al gobernador idealista y liberal, Mike Morris. La historia narra los entretelones para las elecciones primarias en el Estado de Ohio y cómo, su asesor de prensa construye un candidato.
Toda la historia transcurre a través de las intrigas del poder mediático que rodean a su jefe de prensa, el actor Ryan Cosling, una fotocopia de Clooney, pero más joven.
“Las elecciones de la película se realizan el 15 de marzo, el mismo día en el cual Julio César fue asesinado por su mejor amigo, Bruto y por su peor enemigo, Cassio. Entonces, ninguna semejanza histórica podría haber calzado mejor para nuestros personajes”, comenta irónico Clooney.
Muy personal
Perfil: ¿Es esta, de alguna manera, una película personal?
George: No en todas las películas que he interpretado yo soy el mismo. Es cierto que esta, como Good night and good look o Michael Clayton son obras de las cuales me siento orgulloso. En The ides of march, he trabajado mucho: casi cinco años. Busco hacer películas que traten temas, que de alguna manera me permitan mirar a los ojos a mi padre y sentirme orgulloso de mi trabajo.
P: ¿Es este un filme político?
G: No lo es, más bien es una obra al estilo Wall Street, estás dispuesto a vender el alma para obtener el resultado.
P: ¿Has pensado en pasar a la arena política?
G: Me gusta contar historias, no tomar una decisión equivocada que tal vez puede costar la vida de centenares de millones de personas. No quiero hacer daño a nadie. Después de todo, en estos tiempos, gobernar es una locura.
P: El título The ides of march, sugiere que ciertos mecanismos no cambian nunca
G: Es verdad. Desde los tiempos de Julio César como en los de Shakespeare. Tal vez esta es una demostración de nuestro gran defecto, como seres humanos.
P: ¿Cuáles han sido tus fuentes de inspiración?
G: He crecido con la cultura de las grandes películas de los 70. Me gustan y quiero hacer películas que propongan más preguntas que respuestas, que logren crear un debate.
P: La película habla de seducción y de compromiso...
G: La política es una gran seductora: detrás de ella se esconde la riqueza, el poder. Esta es una gran parte de la historia que quería contar. Los compromisos existen cada día. También en el mundo del cine para un actor como yo: la diferencia es que, yo, con mis decisiones no influencio la vida de las personas. No es cuestión de vida o de muerte. Por esto no quiero hacer política. Después de todo ya tengo un buen trabajo. (Ríe).
P: ¿Continuarás con tu trabajo como director cinematográfico?
G: La dirección me gusta mucho y he disfrutado dirigirme a mí mismo. La dirección es un oficio muy creativo que me encanta. Ahora quiero escribir, dirigir. Una vez viejo, me veo siempre menos en la pantalla grande. Esperemos que siga los pasos de Clint Eastwood.
Y mientras me pasa esta idea por la cabeza, Clooney intenta escapar por una diminuta puerta. Los falsos periodistas se lanzan encima de él para conseguir lo que querían, un autógrafo, pero no sé si lo consiguieron.
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