Estrés, aliado entrañable o enemigo a muerte

Publicado el: 17 May 2012

Cuando el entorno nos expone a situaciones altamente demandantes nuestro organismo busca dar una respuesta adecuada, y de acuerdo a los recursos que tengamos para enfrentar lo que se nos presenta la reacción puede ser positiva o adversa para nuestra salud.

Por Montserrat Meléndez
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Una tarde cualquiera de domingo afanada jugando con mi hijo con una consola de video juegos, disfrutaba poco o nada, más bien sentía una gran angustia al tratar de librar a mi personaje de una muerte segura ante los ataques de todo tipo de animales que lo acosaban. 

Tratando de tomar el control pulsaba todos los botones y combinaciones de estos para efectuar una buena arremetida, ¡nada! acababa siempre perdiendo y totalmente estresada.

Por el contrario, mi hijo disfrutaba a cada momento de los desafíos ¿Qué nos diferenciaba? 

El tenía los recursos para manejar la situación, y aunque también estaba ansioso gozaba del juego, mientras que mis limitaciones me generaban insatisfacción y angustia.

Algo similar pasa a diario en la vida cuando nos enfrentamos a circunstancias diversas que provocan alarma en el cuerpo, entonces respondemos con estrés, esta palabra tristemente célebre no ha sido entendida por completo según explica del doctor Santiago Rojas Posada, médico especialista en oncología e investigador del tema.

El especialista dice que el estrés es necesario para la vida, ya que es el resultado de la adaptación de todo nuestro ser, cuerpo, mente y espíritu al cambio interno o externo. Siempre exige un esfuerzo físico, sicológico y emocional sin importar si el cambio es favorable o no.

Dentro de los principales estresores destacan el tiempo, la enfermedad, la competencia, falta de dinero, trabajo, crianza de los hijos y las relaciones de pareja.

El estrés es una respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante cualquier situación que resulte amenazante, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción.

“En ese estado se procesa más rápido la información, se puede tener mejor búsqueda de soluciones y se escoge la conducta adecuada frente a la necesidad, preparando al cuerpo para actuar rápido”, dice Rojas Posada.

No obstante, si este estado persiste mucho tiempo, es muy intenso o se desencadena ante estímulos que no lo requieren; afecta la salud y el bienestar personal, laboral y las relaciones. 

Este estado tiene las dos caras de una moneda, representa tanto el mal como la solución, asegura el médico, quien distingue al eustrés como la parte positiva de ver una situación y adaptarse. Una mirada favorable que nos permite desplazar los obstáculos del camino con equilibrio y sensación de bienestar.

“Las personas optimistas, contentas, que irradian bienestar y alegría mantienen sus estímulos activos como el buen humor, ven oportunidades valiosas en cada acción de la vida”, expresa el especialista.

Podemos apoyarnos de agentes “eustresores” que nos refuercen como cambiar de ambiente, buscar apoyo social, profesional y espiritual.

Por otra parte, si sentimos que las circunstancias nos abruman y no logramos hacerle frente ni adaptarnos o integrarnos, estamos frente al distrés. Para sobrepasarlo requerimos de mecanismos de adaptación y sistemas de soporte. A veces son útiles las técnicas para enfrentarlo como la respiración, relajación y meditación. 

Fuentes: Dra. Kristin Holthuis, especialista en medicina familiar y en sicología energética (Tel.: 2225-9484), www.medicinadeluz.com • Dr. Santiago Rojas Posada, oncólogo e investigador del estrés, autor del libro Desestrésate, libérate de la tensión y mejora tu vida • http://www.who.int/occupational_health/publications/pwh3sp.pdf

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