'Hygge' : La felicidad en las pequeñas cosas

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Nació en la pequeña Dinamarca, pero actualmente es moda en bienestar. El hygge está conquistando el mundo con su receta para disfrutar de los placeres sencillos de la vida.

Crear espacios acogedores y compartir tiempo con los seres queridos son las claves de esta tendencia, que también tiene sus sombras.

En palabras más simples, el hygge es encontrar la felicidad en las pequeñas cosas. Es el disfrutar de las cosas sencillas.

Pero, ¿en qué consiste realmente esta tendencia danesa? Hygge significa algo diferente para cada persona. Puede ser salir en bicicleta un día de primavera o tomarse tranquilamente un café, beber un trago de agua un día de calor sofocante o pasar un domingo en el sofá, con una cobija de lana sobre las piernas y un buen libro en la mano.

En conclusión, es cualquier momento en el que uno se relaja al máximo. Por eso, también puede ser una película de miedo o un concierto de rock.

A finales del año pasado, el hygge entró a formar parte del "Danmarkskanon", el canon de valores con el que Dinamarca define su ADN cultural.

Desde hace décadas, el Estado de bienestar danés ofrece a sus ciudadanos muchas oportunidades de hygge. Se trabaja principalmente en poder cuidar de uno mismo y los demás, por lo que la pareja, los hijos y la socialización cobran gran importancia y son tenidos en cuenta por los empresarios.

"El secreto está en concentrarse en las cosas irrenunciables de la vida en lugar de solo en la carrera o el prestigio", afirma Jeppe Trolle, experto en hygge.

El experto asegura que el que los daneses siempre figuren en los puestos más altos de las estadísticas de felicidad tiene que ver sobre todo con que muchos de ellos se sienten satisfechos con lo que tienen.

Sin embargo, este estilo de vida puede llevar a la gente a enfocarse demasiado en su interior y apartarse del mundo, porque éste le resulta complejo y amenazador.

"El hygge puede llevar intrínseca una huida de la realidad. Es decir: el mundo es frío y malvado, pero nosotros estamos en casa protegidos y tomando una taza de chocolate caliente", comenta Trolle.

En la intimidad del hygge, lo extraño pronto se convierte en amenaza. Y en un país pequeño como Dinamarca, eso puede ser un obstáculo a la diversidad y la tolerancia, añade el experto.

"El problema con el 'hygge' es que puede ser excluyente, con miedo a los conflictos".

Con todo, pese a estas pequeñas sombras el atractivo del hygge resulta comprensible. ¿Quién no anhela la sensación de protección, probar un bizcocho recién horneado o pasar más tiempo con sus amigos?