Papás separados y la Navidad

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Soy de esa generación, cada vez más amplia, de hijos e hijas con padres separados o divorciados. También soy de otra categoría igual de populosa: la de los hijos únicos. Crecí con mi mamá, que además siempre ha trabajado tiempo completo, con poco o nada de apoyo de mi papá. Tuve una infancia feliz y una adolescencia bonita. Ahora tengo 28 años y soy una profesional. A mi papá lo veo de vez en cuando y me llama periódicamente. Es decir, no fue tan terrible.

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Ahora bien, tengo la gran ventaja de que no recuerdo la separación de mi papá y mi mamá. Ocurrió cuando yo estaba muy pequeña y realmente no fue un evento que enfrenté. No podría entonces recordar discusiones, malentendidos y peleas, algo que algunos amigos sí han tenido que vivir.

Lo que sí recuerdo bien es que cuando ya era más grande, en edad escolar, a mis familiares se les ocurrió invitar a mi papá a la celebración de Navidad. Antes de eso, siempre éramos mi mamá, mi abuela y yo, nos reuníamos en casa de mi tía abuela con algunos primos, cenábamos y abríamos regalos. Era una celebración pequeña, familiar y muy bonita.El equilibrio se rompió cuando mi papá empezó a llegar a las celebraciones. Todo se complicó. Mis progenitores se negaban a compartir el espacio, yo entendía eso, sabía perfectamente que estaban separados y tampoco los quería juntos. Para mí no tenía sentido que ellos “se unieran” para Navidad.

Entonces, tenía que elegir un bando y para un niño, no hay nada más terrible que eso. Me sentía obligada a estar con papá, pero no sabía como dejar a mi mamá. ¿Por qué mis familiares no entendían que eso no me hacía bien? Como yo vivía con mi madre, mi relación con ella era muchísimo más cercana. ¿Por qué no entendían que en Navidad yo quería estar con ella? Tampoco me sentía en condición de quejarme, yo no era la encargada de tomar las decisiones. Entonces, por algunos años la celebración se convirtió en una tortura. Nunca tuve opinión al respecto, nadie prestó atención a lo que yo quería.

Luego la dinámica cambió. Mi papá me llevaba de paseo durante el día y en noche cenaba y celebraba con mi mamá y demás familiares. Algo que me parecía más lógico Yo sé que los padres y el resto de la familia deben tomar decisiones por sus hijos, pero quizá habría estado bien preguntarme.

Acabo esta historia con una recomendación: en esta Navidad no piense solo en lo que usted cree que está bien, hable con los más chicos de la casa y tome en cuenta sus perspectivas.




PUBLICADO: 07 de Enero, 2014 AUTOR: