Las mujeres costarricenses continuamos en desventaja laboral

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Ser mujer y habitar en Costa Rica es una sentencia a la desventaja laboral. Muchas de las ticas deben dejar de estudiar para ganarse su dinero, o tienen bajo rendimiento en trabajo pues deben continuar atendiendo las múltiples obligaciones familiares.

La población femenina se encuentra dentro de los grupos más propensos a estar en condición de desempleo. La Encuesta Nacional de Hogares determinó que durante el 2012 la tasa de desempleo fue de 7,8% y afectó especialmente a las mujeres (10,2%).

En el caso de las mujeres, las responsabilidades familiares afectan más el empleo, ya que razones como el embarazo y el matrimonio inciden en los puestos que se pierden. Además, tienen menos tiempo disponible para buscar trabajo, debido a las horas que dedican al trabajo no remunerado en el hogar. Una mujer desempleada destina al trabajo no remunerado una cantidad de tiempo sustancialmente mayor que los hombres desempleados: en promedio, dedican 27,5 horas a la semana a labores del hogar (11,6 más que los hombres) y 34,3 horas al cuido de los niños, ancianos o personas con discapacidad (18,2 más que los hombres).

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Un estudio sobre la población joven que ni estudia ni trabaja, conocidos como “nini”, realizado por Mazzei-Abbá para el Decimonoveno Informe Estado de la Nación, señala que dentro de los sectores de población en desventaja educativa y laboral se identifican dos perfiles con importante presencia de mujeres.

De acuerdo con Mazzei-Abbá (2013) un perfil se denomina “mujeres con responsabilidades”, es decir, jóvenes con hijos que se dedican a los oficios domésticos de su hogar y presentan los promedios más bajos de escolaridad.

El otro perfil se denomina “núcleo nini”, que concentra la mayor cantidad de jóvenes y en él predominan las mujeres. Este segmento es el más cercano al concepto usado tradicionalmente para definir a este grupo de personas: ni estudian, ni trabajan, ni desean hacerlo. Poseen los patrones típicos de las personas excluidas del sistema educativo y laboral.

Para Antonella Mazzei Abbá, investigadora del Programa Estado de la Nación, “si eventualmente ellas quisieran independizarse o integrarse al mercado laboral, las probabilidades de conseguir empleo y de calidad son muy bajas”. Según Mazzei Abbá, una de las razones que explican este fenómeno social, son los patrones culturales, que de hecho son más fuertes en la zona rural y es ahí donde hay mayor incidencia.

PUBLICADO: 02 de Julio, 2014 AUTOR: