La felicidad a veces se compra

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Aunque suele decirse que las compras de experiencias de vida (como ir a conciertos, museos, juegos deportivos, paseos, etc.) conducen a más felicidad que las de bienes materiales, un estudio hecho con 675 participantes de tres pruebas mostró que no siempre sucede así.

Los compradores extremadamente materiales, que representan alrededor de un tercio de la población en general, reportaron los mismos niveles de felicidad que los compradores experienciales, sin percibir una variación después de hacer la compra, aseguran los investigadores de la Universidad Estatal de San Francisco.

“Cuando compran experiencias no son más felicites porque comprar ya es parte de su personalidad y valores; y cuando compran cosas materiales tampoco están mejor porque otros pueden criticar o menospreciar a sus elecciones”, explicaron los investigadores en el sitio de la universidad.

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También encontraron que, para que una compra de experiencia de vida produzca felicidad, es necesario que esta vaya de acuerdo con la personalidad y valores del comprador.

“Si compro entradas para un partido de béisbol, que va con quien soy, probablemente me hará más feliz que si compro entradas para un museo de arte", ejemplificó Ryan Howell, uno de los investigadores.

Aún si la experiencia le permite a los compradores encajar o pasar tiempo con los demás, que es algo que suele desearse, si no es una expresión de la identidad propia, no hará a la persona sentirse más feliz, asegura Jia Wei Zhang, autor principal del estudio.

"Hay un montón de razones para que alguien compre algo; pero si el motivo es el de maximizar la felicidad, lo mejor es comprar una experiencia de vida que esté en línea con su personalidad", dijo Howell.