El ingrediente que falta en la ingeniería

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Inició el pasado sábado 30 de agosto y se prolongó por 30 horas. Fueron 39 las mujeres que participaron en el primer Hackaton Femenino, realizado en el Instituto Tecnológico de San Carlos. Desde ese día, a las 10 a. m., y hasta las 3 p. m. del día siguiente, las participantes tenían un reto: crear un prototipo tecnológico capaz de atender alguna problemática de la zona norte del país.

Todas tenían algo en común: se dejaron seducir por los códigos informáticos y el desafío inacabable de la innovación. Los organizadores, de la cooperativa Sulá Batsú, crearon el Hackaton Femenino para incentivar la participación de mujeres en el mundo de la ingeniería y la tecnología, un mundo donde la presencia de una mujer sigue siendo excepcional.

"Invitar a las mujeres a pensar en la tecnología va a impulsar al país a mejorar los procesos de innovación", dijo Kemly Camacho, Coordinadora General de la Cooperativa Sulá Batsú.

Leonora de Lemos es profesora de la Escuela de Ingeniería Mecánica de la UCR.
Leonora de Lemos es profesora de la Escuela de Ingeniería Mecánica de la UCR. FOTO: Jorge Arce. ampliar

Aulas dispares

A pesar de los avances en equidad de género, la visión de la mujer ingresa de manera tímida a la ciencia y la ingeniería. La brecha es visible en las aulas donde se imparten estas carreras. Entran pocas mujeres, algunas desertan y otras llegan luego de buscar su vocación en otros rincones.

–Yo estudiaba turismo y por accidente caí en un curso de desarrollo web. Ahí empecé a ver HTML y desde que vi el código me enamoré. Ese es mi fuerte– contó Ana Isabel González, parte del equipo Techno Women, ganador en el Hackaton Femenino.

González, quien se unió con otras cuatro jóvenes para crear una aplicación que facilitara el aprendizaje de personas con discapacidad, reconoce que vive rodeada de hombres.

–Soy de primer año de Ingeniería Informática y ya somos solo dos, empezamos cuatro pero ya dos desertaron– contó.

La percepción de González es respaldada por las estadísticas de las instituciones educativas. Por ejemplo, en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, a la carrera de Ingeniería en Computación este año entraron 957 hombres y 166 mujeres. Eso equivale a un 14,7% de mujeres.

El primer Hackatón Femenino se realizó el sábado 30 de agosto y se prolongó por 30 horas. Su objetivo es acercar a las jóvenes a la tecnología.
El primer Hackaton Femenino se realizó el sábado 30 de agosto y se prolongó por 30 horas. Su objetivo era acercar a las jóvenes a la tecnología e ingeniería. FOTO: Fabián Hernández. ampliar
"La Facultad de Ingeniería es, a nivel de la Universidad de Costa Rica, la facultad con menor porcentaje de mujeres, tanto de las que matriculan como de las que salen egresadas"

Esta universidad enfocada en carreras de ciencia e ingeniería es, en sí misma, un ejemplo de la brecha existente. Durante los últimos cinco años, la cantidad de mujeres en ingeniería ha aumentado un 13,5 %. Este año, la población femenina es el 34% de la totalidad de alumnos.

En la Universidad de Costa Rica la situación es similar: según el Tercer balance del estado de la equidad de género en la Universidad de Costa Rica (UCR), un 16.7% de los alumnos de Ingeniería en Computación son mujeres, lo cual la convierte en la tercera carrera con menor participación femenina. Las carreras que la anteceden también son dos ingenierías: Ingeniería Mecánica, con un 11,6% de mujeres, e Ingeniería Eléctrica, con un 13%.

"La Facultad de Ingeniería es, a nivel de la Universidad de Costa Rica, la facultad con menor porcentaje de mujeres, tanto de las que matriculan como de las que salen egresadas", indicó Evelyn Salas, profesora de Ingeniería Industrial y una de las colaboradoras del proyecto Mujer en la Ingeniería de la UCR.

Estereotipos perpetuados

Las razones que explican estos bajos índices son variadas. Los roles de género que asocian a las mujeres al cuidado o la enseñanza, la creencia de que no son buenas para las matemáticas y la discriminación en las aulas hacen mella en la voluntad de muchas.

"Las mujeres no tienen problemas en primaria ni en secundaria hasta que no tengan que escoger carrera. Tenemos datos que aseguran que, en primaria y en secundaria, los porcentajes de aprobación son levemente superiores que los hombres. Tienen características que las hacen aptas para carreras científicas y tecnologías, pero existe un problema a nivel de construcción de sexualidad y de la relación que se tiene con las actividades que 'debemos' hacer los hombres y las mujeres", señala Ruth Zúñiga, Coordinadora de Ciencia y Género, del Ministerio de Ciencia y Tecnología.

"27%: Porcentaje de mujeres que laboran en la empresa privada en el campo de la investigación en ciencia y tecnología. "

Por ello, las mujeres estudian, principalmente, carreras de Ciencias Sociales o Educación. Se dedican también a la ciencia, sí, pero principalmente aplicada al área de salud.

Una idea sexista que afecta la elección de una profesión es que las mujeres no son buenas con lo números. Esta noción actúa como una "amenaza de estereotipo".

"(La amenaza de estereotipo) se define como el estado de ansiedad o preocupación que pueden experimentar las personas en una situación en dónde pueden confirmar los estereotipos negativos sobre su grupo, en este caso, el temor a confirmar las creencias negativas sobre lo 'chapas' que somos en mate", explicó Vanessa Smith, del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) de la UCR, donde ha ahondado en la conformación de las concepciones sexistas.

En uno de los estudios del IIP, se le presentaron gráficos de barras a dos grupos de estudiantes. Las imágenes describían el rendimiento en pruebas de matemática de distintos grupos sociales. A uno de los grupos se les mostró un gráfico donde se veía claramente un mejor rendimiento para los hombres. El otro grupo vio gráficos que no presentaban diferencias según el género. Posteriormente, se les realizó una prueba de matemática a ambos grupos.

Los resultados preliminares del estudio determinaron que las mujeres que vieron los gráficos donde los hombres tenían mejores resultados rindieron peor que las del grupo donde no se mostraron diferencias de género.

"Si eso pasa en el laboratorio con estudiantes universitarias ante un gráfico, imagínese el efecto qué pueden tener los comentarios negativos, los pequeños gestos o las conductas discriminatorias de figuras de autoridad tan importantes como pueden ser las madres, los padres, maestras y maestros en contextos de aprendizaje", indicó Smith.


El reto laboral

Las conductas discriminatorias son comunes. Le ocurrió a la ingeniería eléctrica Diana Acevedo, en los setenta, y le ocurrió a Leonora de Lemos, ingeniería mecánica, a mediados de los noventa.

Acevedo entró a la UCR cuando la Facultad de Ingeniería ni siquiera tenía baños para mujeres. Recuerda que uno de los profesores solía hacer distinciones entre ella y el resto de integrantes del aula, hombres.

"Él empezó diciendo que yo como mujer tenía que demostrar que era superior a todos los hombres. No le di la importancia que se merecía. Pero no volví a las clases", relató Diana.

Por su parte, de Lemos debió aprender a convivir con el lenguaje y las bromas de sus compañeros o profesores. Sin embargo, sintió más de cerca la discriminación cuando decidió buscar trabajo.

"Cuando entré al mercado laboral fue una experiencia bien 'ruda' yo salí de la universidad de 22 años, estaba muy jovencita. En las entrevistas escuchaba cosas como que 'los mecánicos se la van a bailar' 'no la van a respetar' o '¿usted qué haría si le faltan el respecto?'", aseveró de Lemos, quien hoy es profesora de la UCR.

El camino parece allanarse lentamente ya que el informe Estado de la Ciencia, Tecnología y la Innovación, presentado el pasado mes de agosto, señaló que la presencia de mujeres en ciencia y tecnología registra una tasa de crecimiento de 116%, frente a un 86% para los hombres.

No obstante aún queda mucho trabajo por hacer para que haya más mujeres y, sobre todo, en mejores condiciones. Para ello, se plantean diferentes alternativas para que las mujeres se dejen llevar por su amor por lo números y resuelvan problemas a través de ingenio.

Fuentes:

Primer Informe Estado de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación del Estados de la Nación, Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) de 2013, Tercer Balance del estado de la equidad de género en la Universidad de Costa Rica (2011), Instituto Tecnológico de Costa Rica, Vanessa Smith, del Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad de Costa Rica, Informe Mujeres en Ciencia del Instituto de Estadística de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y Equidad socioeconómica de género en Costa Rica: Avances, retos y desafíos, realizado por el Observatorio de la Coyuntura Macroeconómica de la Universidad Nacional.

PUBLICADO: 30 de Diciembre, 2014 AUTOR: