¡Controle su ira!

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¡Cólera!¡Rabia!¡Molestia! Todas hemos sentido como un evento desencadena una serie de sensaciones físicas y emocionales que conocemos como ira. Cambios en el ritmo cardiaco, la presión arterial y aumento de hormonas como la adrenalina y la noradrenalina son características del enojo. Según explica la sicóloga clínica Ana Yendry Morales, la ira es una emoción normal y sana, ya sea un ligero enfado o un ataque de rabia. El problema es cuando estas emociones se salen de control.

Existen diferentes situaciones que generan la molestia que conocemos como ira: las acciones de otra persona, un acontecimiento o bien al preocuparnos y analizar una situación particular. Recordar eventos también puede desencadenar enfado.Generalmente este tipo de malestar tiene una respuesta agresiva, la reacción ante la ira se relaciona con nuestro instinto de defendernos de algo que nos molesta. Precisamente por eso es importante destacar que la ira no es del todo mala. “Cierta cantidad de ira, es necesaria para nuestra supervivencia. Por otra parte, no podemos emprenderla a golpes con cada persona u objeto que nos moleste. Leyes, normas sociales, y sentido común ponen límites al alcance de nuestra ira” detalla Morales. 

Manejar la ira
FOTO: Shutterstock ampliar

¿Qué pasa cuando me enojo?

Ya sea consciente o inconscientemente cuando nos enojamos se activan procesos para ocupar esa sensación de malestar. Los principales son: expresar, suprimir y calmar. La manera más sana de sobrellevar el enojo es expresarnos, pero sin arremeter contra los demás o exigir. Se trata más bien de señalar efectivamente los motivos del sentimiento de ira. Suprimir la ira lo que genera es que se transforme y se redirija. Esto podría hacerse de manera positiva, redirigiendo hacia un aspecto más constructivo.

No obstante, a menudo ocurre que al guardar el sentimiento se puede generar depresión, comportamientos pasivo agresivos, o bien un cinismo y hostilidad destructivos. Otra de las reacciones comunes cuando hay enojo es buscar la calma. Se trata de controlar el comportamiento con el fin de no reaccionar de forma explosiva. Manejar las emociones es clave para tener una mejor actitud. Generalmente lo que nos genera enojo no puede modificarse inmediatamente pero sí es posible tener mayor control.

Tendencia hacia la ira

Manejar inteligentemente los sentimientos de ira es un reto, especialmente si usted tiene tendencia a molestarse con facilidad. Pero ¿por qué algunas personas se enojan con mayor facilidad que otras? La psicóloga explica que las personas que se enojan con frecuencia generalmente tienen menos tolerancia a la frustración; el efecto de la ira puede llegar al punto de provocar sensaciones de malestar. Esta particularidad puede ser genética o fisiológica e incluso sale a relucir a muy temprana edad. Prueba de ello es que algunos infantes son más tendientes a molestarse y a perder los estribos desde que están muy pequeños.

También puede tratarse de la forma en que nos enseñaron a manejar la ira. Usualmente enojarse se considera negativo y por tanto no se valora la importancia de aprender a canalizar este sentimiento a algo constructivo. La educación también influye en la forma en que se maneja la ira en el entorno familiar, hogares con pocas habilidades de comunicación contagiarán de esas sensaciones a los más jóvenes. Sea cual sea su condición, debe tratar de recordar que se trata de un sentimiento normal que puede controlarse.“Tal vez no no se puede evitar o librarse de las cosas o personas que desencadenan la ira ni tampoco se pueden cambiar, pero sí se puede aprender a controlar las reacciones”, explica la especialista.

Recomendaciones para contrarrestar la ira

  • Tómese un tiempo: cuente hasta diez, sobre todo si usted tiende a levantar la voz y ser ofensiva cuando se enoja. 
  • Ponga distancia: idealmente tome un descanso y aléjese de la persona o situación que genera su enfado hasta que las frustraciones se disipen.
  • Exprese de forma clara el motivo del enfado: gritar más fuerte no va a convencer a alguien de que tiene la razón. Tiene más valor una argumentación inteligente y honesta.
  • Haga ejercicio: la actividad física es una salida a las emociones fuertes.Piense bien antes de hablar: tener claro el problema es clave, incluso puede ser útil escribir lo que realmente quiere decir.
  • Identifique la situación: en lugar de centrarse en lo que la hizo estallar, trabaje en solucionar el problema que la enfureció.
  • No guarde rencor: si el motivo de su ira es una persona, lo ideal es que perdone.
  • Practique técnicas de relajación: respirar, meditar y hacer yoga puede ayudarle a controlar la actitud y a controlar la ira. 


Fuente: Ana Yendry Morales, sicóloga clínica.Correo electrónico: licda.moralesb@gmail.com.  Tel.: 8872–0670

PUBLICADO: 01 de Abril, 2015 AUTOR: