El lado amable de la introversión

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"Que te inviten a una fiesta. Que quien invita no llegue. Estar rodeado de gente desconocida". Ese fue lo que escribió esta redactora en Twitter en medio de la turbación y la pereza de verse obligada a ver caras nuevas. "Pero ya entró a Twiter. Introvertidos Anónimos le da la bienvenida", le contestó alguien. "Ya que estas ahí hablá con alguien. Dicen que la introversión no es lo mismo que la timidez", le dijo el otro.

Si al igual que esta redactora, usted prefiere quedarse en casa y leer un libro antes de estar en una fiesta con gente que no le es familiar, puede que sea una persona introvertida. También es posible que lo sepa desde su infancia, después de disfrutar de interminables tardes de juego en soledad, o cuando sus padres debían advertirle una y otra vez que sí era necesario saludar a los invitados.

Introvertidos.
No hay nadie absolutamente introvertido o extrovertido. Todos tenemos características de ambos tipos de personalidades. Se trata de buscar la manera en la que respondemos mejor a los estímulos externos. FOTO: Olga Cajina. ampliar

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La introversión es mucho más que la hermana impopular de la extroversión. Según señala la psicóloga Ximena Pineda, el término proviene del psicólogo y psiquiatra Carl Jung. "(El) definía la introversión como una actitud caracterizada por el gran interés de algunas personas en sus procesos internos (pensamientos y sentimientos), indica Pineda.

Para Susan Cain, autora del libro Tranquilo: El poder de los introvertidos en un mundo incapaz de callarse (2013), la introversión es una manera en la que los individuos responden a los estímulos, en la cual, se sienten mejor ante ambientes tranquilos.

Tanto la introversión como la extroversión son componentes de la personalidad, dos "actitudes" que cada persona puede tomar ante la vida, señala la psicóloga Sandra Ayales. La personalidad se hace latente desde los primeros años pero se puede definir con certeza cuando un niño ingresa a preescolar y debe establecer relaciones sociales. Tales actitudes no son aprendidas ni producto de la crianza, vienen con nosotros desde que nacemos. Así se explica que en una misma familia pueda haber un niño muy hablador y otro que prefiera estar solo.

"Hans Eysenck, psicólogo alemán, también elaboró una hipótesis sobre el tema señalando que entre la extraversión y la introversión hay una cuestión de equilibrio entre la "inhibición" (estado de calma) y "exaltación" del propio cerebro", agrega Pineda.

Socialmente, se ha considerado como exitosas a aquellas personas que siempre tienen algo que decir, las que tienen un millón de amigos. Al lado quedaban los reservados introvertidos, aquellos que prefieren tener pocos amigos pero con relaciones entrañables. No obstante, los especialistas reconocen que también ellos tienen mucho que ofrecer.

Por su personalidad son personas que piensan más antes de tomar decisiones, así que analizarán pormenorizadamente los pros y los contras de una decisión antes de echarse al agua. Un estudio realizado por Escuela Wharton de Negocios señaló que los jefes introvertidos son más proclives a escuchar a los demás, atender sus solicitudes y no interferir en las ideas de los más proactivos.

Por otra parte, los introvertidos suelen concentrarse más fácilmente que otras personas y en su soledad encuentran un espacio para las grandes ideas. La sensibilidad es otra de sus características. Al necesitar menos estímulos para desempeñarse adecuadamente, prestan mayor atención a los detalles y los procesan con mayor profundidad.

Introversión vs. timidez

El estigma hacia la introversión proviene de la errada creencia de que es un sinónimo de timidez, un estado de ánimo que afecta las relaciones humanas y el desarrollo profesional del individuo. Ambos comparten características similares, como el desinterés por participar de actividades en grupo. "En dicho ejemplo, el silencio de la persona tímida podría deberse a una gran inseguridad para participar en situaciones sociales, mientras que para el introvertido su silencio podría ser el resultado de poco interés en el tema", dice Pineda.

Mientras el tímido desea expresarse y teme hacerlo, el extrovertido no ve su salud emocional comprometida por su falta de participación o sus reducidas relaciones sociales. El primero, debe buscar ayuda profesional para superar su fobia social. El segundo, se haya cómodo con su forma de ser y solamente existe un detalle que una persona introvertida debe cuidar: no caer en el aislamiento social voluntario.

"De un tercio a la mitad de la población del mundo podría ser introvertida. Albert Einstein, Bill Gates, Mahatma Gandhi y Agatha Christie son parte de la lista de introvertidos famosos. "

"Se debe estar alerta cuando la introversión empieza a disminuir o maltratar los vínculos sociales, cuando la persona empieza a no querer participar de reuniones sociales, a no tener amigos. Una cosa es no asistir a un baile de 200 personas y otra no ir a una cena a la que me invitaron los hermanos", asevera Ayales.

También, es importante que los introvertidos cuenten siempre con personas de confianza que, aunque sean pocas, le ofrezcan un apoyo ante las adversidades de la vida. "Se debe buscar atención sicológica cuando la persona deja de hacer crecer sus vínculos e, internamente, se empieza a cargar de emociones que necesita comunicar y no puede", añade Sandra.

Ante tal situación, es recomendable que el introvertido busque ayuda profesional y se establezca pequeñas metas diarias: "Hoy invitaré a alguien a salir", "Voy a llamar a alguien por teléfono". Solo así recordarán que existen estímulos allá afuera, que se complementan con los que están dentro de cada uno, esos que el introvertido prefiere para hacerle frente al mundo.

Fuente: Ximena Pineda, de la Clínica Herrera Amighetti (Tel.: 2289–0810) y Sandra Ayales de la Torre Médica Momentum (Tel.: 4700–1324).

PUBLICADO: 26 de Febrero, 2015 AUTOR:

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