El año del salto. Mujeres emprendedoras en Costa Rica

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La mayoría de las mujeres empresarias concuerdan con la idea de que crear un negocio propio es tomar el camino largo, pasándole de lado al más corto, ese donde se halla la seguridad de un depósito bancario al final de la quincena. En medio de ambos trechos, hay un espacio de incertidumbre, emoción, sorpresas, trámites interminables y empoderamiento. Para emprender, es necesario atreverse a dar un salto hacia el otro lado.

Puede que este año usted sea de las que anhela dar ese salto y convertir sus ideas o habilidades en una profesión. El panorama para la mujer emprendedora se ha allanado, pero aún quedan retos pendientes. Según el Estado de la Nación del 2010, que incluyó un capítulo sobre este tema, la actividad emprendedora en el país se acerca a los niveles de los países con mejores índices de desarrollo humano, y, aunque en las etapas iniciales hombres y mujeres emprenden por igual, hay más hombres al mando de emprendimientos ya establecidos (con más de 3,5 años de antigüedad). Queda pendiente un estudio para determinar qué factores determinan que unos emprendimientos maduren y otros no.

El año del salto.
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¿Para qué emprender?

El Estado de la Nación aseguró que la tasa de emprendimientos que surgen “por oportunidad” es mayor que la tasa de los que surgen “por necesidad”. No obstante, persisten estereotipos sobre el papel de hombres y mujeres emprendedoras.

La directora de Banca Mujer, María Aminta, manifiesta que la creación de un negocio propio empodera a la mujer y le permite mayor flexibilidad horaria.

“El hecho de tener una empresa, si bien es cierto que no van a trabajar menos que cuando son empleadas e inclusive pueden trabajar más, les permite decidir su horario. Es flexible porque son sus propios patronos: pueden trabajar cuando el niño está durmiendo, cuando el niño ya hizo la tarea, lo pueden ir a recoger a la escuela”, indicó Aminta.

Betsy Martínez, Master Business Coach, especialista en desarrollo organizacional, coincide en que el emprendimiento empodera a la mujer, no obstante difiere en que la motivación de las mujeres para iniciar un proyecto sea prioritariamente tener horarios flexibles para cumplir con el rol de cuido.

“Ese no es el motivo real y de fondo, creo en mi opinión, que esa circunstancia es por rebote y el trasfondo tiene que ver con cosas más complejas como entornos de desarrollo, oportunidades de vida diferente, etapas y prioridades personales. La mujer hoy día busca emprender porque está viviendo una época de "redescubrimiento" y "reinvención" y esto ha sido históricamente así. Porque la igualdad de desarrollo y la oportunidad de crecer se han democratizado más y existen más aperturas de apoyo a permitir ese desarrollo. Y precisamente una de esas aperturas es el cambio en el hogar y los hábitos: un hombre más entregado a las tareas de la casa y los hijos, en alguna medida el hombre se ha estado concientizando y co-educando más hacia la crianza de la familia y la igualdad de oportunidades. Una mujer más negociadora con la familia y consigo misma, respecto a su desarrollo y el rol de mujer en la familia y sociedad”, comentó Martínez.

"El problema es que quienes deciden y asesoran son personas con un criterio técnico y sin ninguna experiencia productora. No son dolientes, no son los que corren el día a día para pagar una planilla, para comprar materia prima. Desde allí la visión de ellos será siempre distorsionada"

Dos retos y un soporte

No hay empresaria o asesor que no señale que ahora existen mayores posibilidades de financiamiento para la mujer. Actualmente, es concebible conseguir préstamos si se cuenta con garantías o fiadores. Si no es así, el IMAS brinda soporte a mujeres en riesgo social, y la Reforma Integral del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), aprobada en noviembre de 2014, cuenta con ¢280.000 millones para emprendedores.

El gran talón de Aquiles para las mujeres emprendedoras es la formalización: crear una empresa precisa trámites en el Ministerio de Hacienda, la CCSS, la Municipalidad donde se desarrollará la empresa y, según la naturaleza del negocio, hay que acercarse al Ministerio de Salud u otras entidades.

“El problema es que quienes deciden y asesoran son personas con un criterio técnico y sin ninguna experiencia productora. No son dolientes, no son los que corren el día a día para pagar una planilla, para comprar materia prima. Desde allí la visión de ellos será siempre distorsionada”, dijo Nohelia de León, presidenta del Foro de Empresarias, una entidad independiente que, desde hace 12 años, brinda asesoría empresarial y forma redes de negocios entre mujeres emprendedoras.

Aminta comparte las inquietudes de Nohelia ante la formalización, y sugiere la urgencia de una ventanilla única que minimice los trámites para las futuras empresarias. Ambas promueven la existencia de redes de negocio, donde las mujeres se ayuden a crecer unas a otras. Así, el camino de la emprendedora se vuelve menos tedioso, porque sabe que hay muchas manos dispuestas a ayudarla al otro lado del camino, después de dar el salto.  


PUBLICADO: 16 de Enero, 2015 AUTOR: