Coolsculpting: reducir medidas bajo 0°

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Por más ejercicios o dietas para eliminar la grasa, hay ciertas partes del cuerpo en las que no es posible reducirla.

Por ejemplo, ese molesto rollito en el abdomen que se hace justo debajo del ombligo y que se nota con cualquier prenda, o que tal la grasa que se acumula en los muslos y se nota en la parte interna de las piernas o los rollitos de la espalda que salen justo por encima del sostén. Lo interesante es que con tencnología se puede desaparecer esa incómoda grasa y lucir un cuerpo más esbelto.

Según el doctor Oscar Suárez, cirujano plástico de la clínica OAS, Coolsculpting es el revolucionario tratamiento que con solo aplicar frío a estas zonas permite que se pierda la grasa de manera permanente.

Coolsculpting es un método no invasivo que permite eliminar grasa en puntos específicos del cuerpo.
FOTO: Shutterstock ampliar

“Se utiliza la técnica llamada crioliposis, la cual consiste en aplicar enfriamiento preciso y controlado a través de la piel a la capa grasa. El frío se mantiene durante un tiempo predeterminado para dañar selectivamente los adipocitos, es decir, las células grasas. Estas células se cristalizan y acaban muriendo”, explica Suárez.

Coolsculpting es resultado de una investigación que tiene más de 10 años de estar en desarrollo por el trabajo de médicos de la Universidad de Harvard que, basados en la observación de zonas donde hay invierno y con personas que estuvieron expuestas al intemperie, se dieron cuenta que al estar en contacto con un metal frío hubo una pérdida de piel y grasa. 

“El aparato tiene 6 años en el mercado y para aplicarlo la persona selecciona el área que desea tratarse y un dispositivo succiona y mantiene, por una hora, la grasa entre dos paneles de refrigeración. Esta acción no daña la piel ni los órganos del paciente y lo que permite es que las células grasas le “digan" al cuerpo que se deben eliminar”, detalla el médico.

Máquina para realizar el Coolsculpting.
FOTO: Cortesía del doctor Oscar Suárez. ampliar

Los cambios se empiezan a notar tres semanas después del tratamiento y sigue funcionando hasta cuatro meses después.

Por esa razón, es que el especialista ve el desarrollo dos meses después de aplicado, pero si tuviera que colocarse una segunda vez se realiza después de los cuatro meses de la aplicación.

El procedimiento médico no invasivo es aprobado por la FDA y garantiza que solo un 20% de los pacientes que lo utilizan, necesitan una segunda aplicación. Además, al no ser quirúrgico las personas vuelven a sus labores diarias a penas termina la sesión.

“Esta es una tecnología exclusiva que utiliza sensores integrados y un programa que monitorea los cambios en la piel, deteniendo automáticamente el proceso en caso de aparecer señales de congelamiento. Cualquier persona con sobrepeso puede utilizar este procedimiento; sin embargo, los mejores candidatos son los que están cerca de su peso ideal y que necesitan reducir grasa en áreas específicas, donde las células de grasa son resistentes al ejercicio y a las comidas de dieta”, detalla el médico. 

Fuente:  Doctor Oscar Suárez, cirujano plástico de la clínica OAS (Tel.: 2208-1710)