Hablar del rostro es pensar en maquillaje, desmaquillantes y protector solar. Sin duda existen muchos tratamientos que forman parte de nuestra rutina diaria, pero hay uno que se ha ido quedando en el olvido, se trata de las mascarillas: aliadas de la belleza desde hace muchos años.

Aportan hidratación, limpieza y luminosidad, entre otras propiedades específicas; la clave está en elegirlas según el efecto deseado, las hay para rejuvenecer, devolver brillo a la piel, eliminar puntos negros y espinillas, entre otros. Lo cierto es que una mascarilla es un “todo en uno” capaz de incidir en la apariencia del rostro, con efectos que pueden percibirse de inmediato.

Según la esteticista Ivonne Sossa, el primer paso es hacer una valoración del rostro frente a luz fría para verificar el estado de la piel y posteriormente dar una recomendación del tratamiento a realizar.

Cuando ha decidido qué tipo de mascarilla le conviene más aplicar, se procede a acicalar con una leche limpiadora, cuya función será eliminar residuos de tierra, polvo, grasa y restos de maquillaje.

Posteriormente se realiza una exfoliación con un producto natural y especialmente con granito fino, esto para lograr un efecto pulido pero sin rayar la piel.

En caso de presentar exceso de acné, el experto puede recomendar un tratamiento adicional de vapor para abrir los poros y realizar una extracción a profundidad.

Con este paso es inevitable que el rostro sufra irritación, por lo que se aplica un tónico para que la piel vuelva a su estado natural. Además, se aplica alta frecuencia para cerrar los poros y evitar infecciones a futuro.

Después de estos pasos, el rostro estará listo para recibir la mascarilla, la cual tiene una duración de 15 a 20 minutos.

Mascarilla de oro

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La mascarillas de oro son un tratamiento reafirmante de la piel con efecto altamente rejuvenecedor, capaz de combatir las manchas cutáneas, arrugas, líneas de expresión y signos de paso del tiempo como la flacidez y pérdida de luminosidad.

El oro tiene alto contenido en antioxidantes, es antialérgico y aporta energía a las células. Estimula la circulación sanguínea con lo que contribuye a eliminar los signos de cansancio, como las ojeras. El resultado es una piel con tono uniforme, de aspecto firme, radiante e hidratada.

¿Cuándo se recomienda?

Se recomienda desde la primera aparición de arrugas, en pieles con aspecto seco y tono oscuro en ciertas zonas como ojeras.

Mascarilla de arcilla

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Una de las principales propiedades de la arcilla es que ayuda a que la sangre circule con más fuerza. Y solo esta acción es suficiente para vitalizar los tejidos. Es como una inyección de energía en las células. El barro descongestiona a nuestro cuerpo de toxinas, pero además tiene propiedades refrescantes, descongestionantes, cicatrizantes, purificadoras, relajantes, desinflamantes y es un excelente regenerador celular. Además, desinflama espinillas y las va secando.

¿Cuándo se recomienda?

Las mascarillas se recomienda cada mes para piel normal, piel grasa cada 15 o 22 y las que son con mucho acné y acné pustuloso cada 8 días.

Fuente:

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Esteticista Ivonne Sossa

Salón Beauty Lap CR

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