Los primero días de una relación todo es nuevo, cada caricia tiene una reacción, cada beso trae una consecuencia que nos empuja a un momento de pasión como nunca antes se había vivido.

Con el tiempo aquello se vuelve más esperado, el factor sorpresa ya no es tan latente y casi se llega a rosar la rutina, que se disfruta sí, pero rutina al fin.

Es aquí, o mucho antes, que el momento de innovar llega. Poner a trabajar la creatividad, leer un par de artículos inspiradores como este y animarse a ir más allá es la calve para encender esa pasión, siempre y cuando se mantenga dentro de sus parámetros de aceptación. Nunca haga nada de lo que no está convencida, por más placer que desee darle a su pareja.

Una publicación de diario Daily Star afirma que la postura más segura para llegar al orgasmo es la del misionero, esa en la que el hombre se acuesta sobre la mujer y tiene contacto visual directo -un aspecto que en definitiva es clave en esto de las relaciones-. Tengamos este dato en el radar, principalmente porque aunque innovemos no siempre significa un fin seguro, en cualquier momento puede volver a lo que acostumbra.

La clave en todo es conocer a la pareja, tener la libertad de decir qué le gusta y qué no, cuánto y cómo. De aquí en adelante es solo de poner a trabajar la imaginación.

Un beso apasionado sin razón alguna es una buena pincelada de lo que podrá venir luego. Tome la iniciativa, esté segura de lo que hace y cómo lo hace.

Inicie animándose a realizar sexo oral. Tendrá una conexión muy interesante con su pareja, si no está acostumbrada este será el factor sorpresa que necesitaban para atraer de nuevo la lujuria.

La improvisación es insuperable. En el lugar que menos lo planee y cuando tenga el deseo acérquese a él, bese su cuello, su pecho y luego como quien no quiere la cosa arrodíllese ante él baje el zíper de su pantalón. El resto no es necesario explicarlo.

Tomada de Internet
Tomada de Internet
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Para que ambos estén mucho más cómodos lo mejor es que él esté sentado, pero si prefiere de pie todo bien, desde ahí el hombre tendrá un punto de vista único de su pareja. Este es el momento para sentirse sexy y seducir al máximo.

Otra forma de sacarle provecho al sexo oral es una versión menos tensa del conocido 69: acostados de lado sobre la cama. Ahí ambos tendrán mucho más control de los movimientos y estarán mucho más relajados.

Si quiere sentir el placer de la boca rosando su vagina y clítoris no dude en tomar el control de la situación. Mientras su pareja esté acostado arrodíllese sobre él, de manera que sus piernas rocen sus orejas. Es simple, ahí disfrute. Tome un tip del misionero: mantenga el contacto visual con su pareja, eso alimentará el nivel de excitación.

Si se animan pueden probar invertir los papeles, la mujer acostada sobre la cama y el hombre arriba. Con este cambio él tendrá todo el control de las penetraciones y del ritmo.

Si de posturas no tan comunes se trata debe probar acuéstese sobre la cama, al borde para que su pareja pueda acercarse mientras se mantiene en pie, y eleve las piernas sobre los hombros de él. Lo ideal es que ajuste una almohada detrás de su espalda, así no dejará caer todo el peso de su cuerpo sobre su pareja. Esta postura le permitirá una penetración profunda mientras él tendrá la posibilidad de jugar con otras partes de su cuerpo como los senos y el mismo clítoris.

Si prefiere el sexo menos fuerte y más cercano a las caricias y la conexión entre ambos pruebe el llama “doble nudo”.

Suena complejo pero realmente no lo es. La mujer se acuesta boca arriba con las piernas ligeramente abiertas, mientras el hombre se acuesta sobre ella pero en diagonal, casi formando una equis, siempre dejando las piernas entrelazadas. Según los que saben, esta es una de esas posturas perfectas para llegar al orgasmo, ya que el roce entre las caderas ayuda a descubrir puntos de conexión, además de que es perfecta para excitar el clítoris.

Finalmente, un viejo conocido pero con mejoras: el perrito, una postura donde ella apoya su cuerpo sobre las cuatro extremidades.

Este clásico tiene ahora una mejora en el ángulo de la cadera de la mujer debido a que las rodillas no están en ángulo recto, sino un poco más tiradas hacia adelante.

Los brazos y rostro de la mujer deben estar apoyados sobre la cama, esto elevará aún más la cadera y facilitará la conexión entre ambos. En ese momento el hombre realiza la penetración con la espada completamente erguida.

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El hombre podría darle intensidad al coito si toma a la mujer de las caderas y la tira hacia atrás. Esta es una excelente postura para que el hombre estimule el clítoris con sus manos.

Por ahora creemos tendrá material para un par de encuentros. Salir de la monotonía es tan simple como poner a trabar la creatividad. Anímese a vivir su sexualidad, disfrútela e innove.

Fuentes: El Confidencial, Cosmopolitan, Diario Daily Star, Universidad Yale (Estados Unidos), Marianela Arias, sexóloga de Dúrex.

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