Relaciones abiertas
Relaciones abiertas
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Ella se va a estudiar a Europa por un año y él se queda en Costa Rica. En su última semana juntos, deciden abrir su relación y permitirse ver a otras personas mientras están geográficamente separados. Eso sí, no más de cinco encuentros con una sola persona, amigos cercanos no están permitidos y está prohibido involucrar sentimientos.

El anterior es un caso real, de una pareja que prefirió no revelar sus nombres, pero que acaba de decidir que probarán con una relación abierta. Es la primera vez que ambos se aventuran a explorar esta modalidad.

Ahora ya no es tan extraño que un amigo de un amigo, o incluso alguien cercano, comunique que va a probar las mieles y dificultades de una relación abierta.

Ya sea por distancia geográfica o por ponerle un toquecito picante a la relación, este tema se escucha más y más. Hay quienes consiguen salir airosos y fortalecer la relación con su pareja y hay quienes no logran soportar los recovecos de tener varias parejas sexuales y que su pareja también las tenga.

¿Qué significa?

Primero lo primero: ¿en qué consiste una relación abierta? De acuerdo con la sexóloga de Durex, Marianela Arias, se trata de parejas que tienen una relación estable y que están sentimentalmente involucrados con una sola persona, pero tienen encuentros sexuales ocasionales con otros y han llegado a un acuerdo para que esto sea parte de su relación de pareja.

Esto es diferente a una relación de amigos con derecho, pues en este caso no hay involucramiento sentimental y las dos personas son esencialmente amigos que tienen encuentros sexuales ocasionales que no afectan su relación de amistad.

También es distinto a las relaciones casuales, que son aventuras de una o un par de noches, con una persona que puede ser un completo desconocido o no, pero con la cual no hay ningún sentimiento de por medio.

Muy abierto, pero con reglas

Hay quienes se van a estudiar a territorio extranjero, mientras su pareja se queda en casa. Otros permanecen en el mismo país, incluso en la misma casa, pero desaparecen algunas noches para verse con otros. Algunas parejas se cuentan todos los detalles de sus encuentros con otros, también están las que prefieren no hacerlo e incluso no saber cuándo ocurre.

La clave está en tener reglas claras. Arias explica que las relaciones abiertas pueden ser muy exitosas, pero para ello se necesita estar muy seguros y saber que su pareja también está muy segura. Las reglas las pone cada pareja.

Los problemas vienen cuando uno de los dos cede a tener una relación abierta para no perder al otro o para no parecer demasiado tradicional y cerrado, pero realmente no lo desea. Es allí donde surgen los celos y las inseguridades y cuando esto ocurre lo más seguro es que la relación se destine al fracaso.

Para la sexóloga, este tipo de relación funciona solo si ambos se sienten bien y si comparten valores. Debe haber comodidad, confianza y buena comunicación. De otro modo, habrá resentimientos.

Incluso, al considerar proponerle a su pareja abrir la relación, lo mejor es ir viendo algunas señales y comenzar a hablar del tema de manera casual. Una vez que se determina que podría tener interés, se debe conversar con toda claridad, sin rodeos.

La experta también asegura que son cada vez más quienes eligen una relación abierta pues es la única manera en la que se sienten libres. Para muchos, este tipo de relación hace que se sientan mucho más seguros y que el amor que sienten con su pareja solo se fortalezca tras los encuentros casuales con otros.

¿Y la monogamia?

Arias comenta que ser monógamo, es decir tener una sola pareja, es un concepto social muy antiguo. Comenzó a surgir desde que las personas dejaron de ser nómadas y se convirtieron en sedentarias. Esto, para destacar el legado, dejar herencias y conservar bienes materiales.

También, es un concepto religioso y la mayoría de los credos occidentales se rigen bajo la norma de la monogamia. La sexóloga comenta que se trata de un concepto social pero que no necesariamente se ha cumplido a lo largo de la historia. Hasta ahora este concepto se ha cuestionado.

¿Qué hay de la fidelidad?

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El concepto de relación tradicional parte del hecho de que se tiene una pareja exclusiva. La fidelidad no existe como la conocemos en las parejas abiertas. Cada pareja es libre de crear su concepto de fidelidad. Puede ser que fidelidad signifique no tener sentimientos por las personas con las que se tienen encuentros casuales, también puede ser que si no se ven más de una vez se considere que están siendo fieles. Todo depende del acuerdo.

"Generalmente las parejas abiertas o los matrimonios swingers tienen algo en común: disfrutan de la sexualidad pero sin sentimientos. Existe una pareja nuclear, de soporte emocional, y por fuera no me involucro a nivel emocional con los demás", planteó Arias.

¿Qué puede salir mal?

Muchas cosas. Si la pareja no está segura o no está acostumbrada, pueden haber celos y eso gesta la desconfianza. Si no hay seguridad, se podría tener pensamientos intrusivos de la pareja con otra persona que terminarán afectando los momentos que pasan juntos.

"Sin duda, se toparán con muchos comentarios negativos. Contar la realidad de la pareja a una sociedad de pensamiento tradicional es complicado. Es importante manejarlo en la pareja y no necesariamente decirle a todos o acordar en qué momento ambos consideran adecuado hablar del tema".

¿Qué puede salir bien?

Una relación abierta permite mucha libertad. No hay temor a aburrirse. Si se tienen reglas claras, el estar juntos es una opción que pueden ir decidiendo pues no se sienten aprisionados. Además, se exponen a un concepto del amor más amplio.

"La gente que lo hace y lo hace bien es porque es su manera de entender el amor. No necesariamente es falta de compromiso, como se señala desde afuera", concluye Arias.

FUENTE: Marianela Arias, sexóloga de Durex.

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