Después de la boda, el banquete y la fiesta y tras días de interminables detalles y preparativos, los recién casados tendrán unos días dedicados a disfrutarse, sin nadie más a su alrededor.

De acuerdo con la sexóloga de Durex, Marianela Arias, la luna de miel es un momento para conectarse con la pareja, conocerse aún más y explorar su lado más sensual y sexual.

¿Aventura o pura pasión?

¿Será mejor tener un viaje muy estructurado y planeado, lleno de destinos y aventuras exóticas o dejar que la habitación el hotel sea el escenario protagónico? Eso dependerá del tipo de pareja.

Para Arias, lo ideal es tener un itinerario flexible. Si la pareja es aventurera y quiere aprovechar el viaje para conocer un país nuevo, practicar deportes extremos o inscribirse a tours históricos, pueden hacerlo. Sin embargo, la luna de miel es un espacio para disfrutar de la compañía de su esposo o esposa, y los itinerarios apretados pueden provocar tensiones innecesarias.

Eso sí, también es importante planear varias actividades para hacer durante su luna de miel, pues es importante que exista variedad para que los días sean emocionantes e inolvidables. Hacer parasailing, ver especies marinas por primera vez o bucear pueden ser recuerdos que hacen la diferencia para que la luna de miel sea inolvidable.

Es importante tener también espacios de relajación, de pasar tiempo a solas con su pareja, de usar juguetes sexuales, de jugar con texturas y de utilizar aceites corporales para hacerse un masaje erótico el uno al otro.

“La gente hace mucha bulla con luna de miel, porque antes era la primera vez que una pareja casada tenía relaciones y había mucho morbo involucrado. Ahora, es muy probable que la pareja haya tenido sexo antes de casarse y por eso, este es un espacio de conexión, de amor, de sensualidad y no tanto de ese sexo desenfrenado, aunque también podría darse. Todo depende de lo que la pareja quiera”, aseguró la sexóloga.

¿Por qué luna de miel?

En la antigua Babilonia, la tradición dictaba que el padre de la novia debía proveer a su yerno de cerveza de miel durante el ciclo entero de la luna.

En Roma, la madre de la novia dejaba una vasija de miel en el dormitorio de los recién casados pues se consideraba un vivificante de la fertilidad.

Los teutones celebraban sus bodas únicamente bajo la luna llena y los novios debían beber licor de miel durante un mes para asegurarse una vida dulce.

Por su parte, para la Iglesia Católica la miel es el símbolo del casamiento, por ser un alimento incorruptible que se vuelve más dulce con el paso del tiempo. La miel representa buenos augurios y amor eterno.

¡A ponerle picante!
  • Estar bien preparados, pero no llevar una agenda apretada ni de actividades turísticas, ni de encuentros sexuales. Lo mejor es que se den con naturalidad.
  • Llevar una cajita con juguetes sexuales, lubricantes, condones, vibradores, vendas y más, para experimentar.
  • Llevar ropa interior sexy para ponerle picante al asunto. Esto no se limita a las mujeres, ¡los hombres también deben llevar sorpresas!
  • Aprovechar la sesión de fotos individual de la novia (o también del novio) para tomarse algunas fotografías sensuales y enviarlas a su pareja antes de la boda.
  • Tener en cuenta que es un momento más emocional que sexual y aprovechar los días a solas para conocerse y conectarse.
  • Algunas personas optan por abstenerse de los encuentros sexuales días o semanas antes de la boda, para que existan más ganas para el momento de la noche de bodas y la luna de miel. Esto es válido si los dos acceden a hacerlo como un juego de pareja.
  • Escaparse antes o durante la fiesta para un encuentro sexual rápido y fogoso puede ser una anécdota muy divertida para la pareja de recién casados y le inyecta emoción al día de la boda.
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