¿Le encanta el aguacate pero consume una lámina delgada porque cree que esta fruta “engorda” y es muy grasosa? Tiene toda la razón pero debe saber que, al igual que el aceite de oliva y las semillas (como el maní, las almendras y el marañón) son grasas buenas, que aportan sabor y ayudan a su corazón.
¿Le encanta el aguacate pero consume una lámina delgada porque cree que esta fruta “engorda” y es muy grasosa? Tiene toda la razón pero debe saber que, al igual que el aceite de oliva y las semillas (como el maní, las almendras y el marañón) son grasas buenas, que aportan sabor y ayudan a su corazón.
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Si ha realizado todas las dietas de moda y a pesar de ello la báscula sigue sin ningún cambio, es hora de replantear la situación. La nutricionista holística Rebeca Hernández considera que las dietas y una vida de restricciones son las razones por las que muchos perpetúan una relación poco saludable con la comida. Ella nos especifica cuáles son algunos de estos reglamentos falsos que es mejor dejar de lado.

Incluso las grasas saturadas, como la de la mantequilla, la carne y la leche, no tendrían una relación significativa en los problemas cardiacos y el aumento de peso, según un artículo publicado el año pasado en Annals of Internal Medicine.
Incluso las grasas saturadas, como la de la mantequilla, la carne y la leche, no tendrían una relación significativa en los problemas cardiacos y el aumento de peso, según un artículo publicado el año pasado en Annals of Internal Medicine.
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La palabra dieta se ha venido a convertir en reglas externas que terminan desconectando a la persona con lo que siente física y emocionalmente", añade.

Entonces, ¿cómo comer?

Ahora bien, no se trata de abandonar el gimnasio y comerse un aguacate a cucharadas sino preguntarse: ¿por qué comemos mal?

"La relación que uno tiene con la comida tiene mucho que ver con la relación con uno mismo. Si uno se restringe demasiado, constantemente está en dietas o se martiriza mucho es importante sanar la parte emocional para tener una relación más bonita y sana", indica la psicóloga especialista en trastornos de alimentación, Marilys Fonseca.

¿Qué pensamos de nuestro cuerpo y de nosotros mismos? ¿Por qué nos castigamos o premiamos con la comida?

Es fin de semana y come como nunca bajo la excusa de que cuando la dieta empiece tendrá “prohibidos” los placeres del momento.
Es fin de semana y come como nunca bajo la excusa de que cuando la dieta empiece tendrá “prohibidos” los placeres del momento.
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"La comida, culturalmente, implica la parte afectiva: se comparte, todos la disfrutamos, es una parte del placer. Es una conducta desde chiquititos, si la mamá le dio a alguien lo que necesitaba en el momento o se lo restringió", explica Marilys. Es por eso que algunas personas comen cuando están tristes o ansiosos, o se olvidan de ingerir alimentos ante una situación de estrés. En estos casos es esencial diferenciar entre el hambre emocional y la física, es decir, ahondar en la raíz del problema.

Hernández y Fonseca se referirán al tema en el taller Ansiedad, estrés y su peso, ¿Tomé el control? que realizarán el próximo sábado 27 de junio de 9:30 a. m. a 12 mediodía en el Indoor Club, en Curridabat. Si desea más información puede visitar el evento en Facebook de la actividad o escribir al correo electrónico rebeca@nutricion-intuitiva.com

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