A los 13 años, un joven costarricense ya se considera apto para consentir una relación sexual, de acuerdo a la legislación vigente. Sin embargo, la falta de una educación integral de la sexualidad y las dificultades para acceder fácilmente a métodos anticonceptivos gratuitos son barreras contra las cuales batalla a diario.

La situación costarricense en esta materia no es ideal, sin embargo; existen importantes avances con respecto al resto de América Latina. Así lo refleja el informe sobre "Barreras legales para el Acceso de Adolescentes y jóvenes a los servicios de salud sexual y Reproductiva y VIH", que se realizó en 17 países latinoamericanos gracias a una alianza entre el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH / SIDA (ONUSIDA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Para el Ministro de Salud, Fernando Llorca, en Costa Rica existen grandes barreras legales y "sería bueno desarrollar un verdadero programa de educación continua en materia de educación sexual y reproductiva... Costa Rica ha desarrollado esfuerzos, existen algunos programas pero deberían de mejorarse y ampliarse", aseguró.

Para Llorca, la educación y promoción de la salud sexual es un primer paso para tener una población que sepa manejar mejor su sexualidad. Además, aseguró que en el Ministerio de Salud trabajan para garantizar el acceso a los métodos de planificación para los adolescentes por medio de un plan piloto en la región Brunca y Talamanca. La idea es replicar este plan a nivel nacional si llega a tener éxito y proveer a la totalidad de la población con el acceso a anticoncepción de larga duración; por ejemplo, los implantes intradérmicos (bajo la piel) o intrauterinos (en el útero).

En Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y Paraguay los menores de 18 años requieren consentimiento de sus padres para acceder a la prueba del VIH.
En Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y Paraguay los menores de 18 años requieren consentimiento de sus padres para acceder a la prueba del VIH.
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Situación variopinta

En cuanto a los métodos de barrera, el condón masculino se distribuye en todos los países Latinoamericanos a través de sistemas de salud, no así el condón femenino, que únicamente se distribuye gratuitamente en Bolivia, Brasil, Ecuador, México, Perú y Uruguay. El Ministerio de Salud de Costa Rica trabaja en un proyecto para ofrecer condones femeninos sin costo.

La Vicepresidenta de la República, Ana Helena Chacón, planteó que es necesario brindar acceso en temas de sexualidad ya que "en Costa Rica estamos lejos de alcanzar un escenario ideal cuando hay alrededor de 14 mil embarazos de madres adolescentes".

Los ticos tampoco tienen acceso a la anticoncepción oral de emergencia, mejor conocida como la "pastilla del día después" pues existe un vacío legal en este tema. Este método sí está disponible en países como Chile, Colombia, Ecuador y Uruguay, gracias a leyes que garantizan el acceso al mismo de manera explícita. En Guatemala, el único escenario para permitir el uso de este anticonceptivo es la agresión sexual.

En materia de migración, países como Paraguay y Nicaragua establecen restricciones de permanencia para quienes viven con el VIH. En Costa Rica el VIH no es una restricción para la estadía en el país.

Todos los países del estudio ofrecen la prueba del VIH sin costo a toda la población. Sin embargo, en Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y Paraguay los menores de 18 años requieren consentimiento de sus padres para acceder a la prueba, a pesar de que en Latinoamérica la edad promedio de consentimiento para la relaciones sexuales es 14 años.

"Un o una joven que inicia su vida sexual a los 14 años, y que puede hacerlo sin el consentimiento de sus padres, no debería tener que esperar hasta la mayoría de edad para acceder libremente a los servicios de SSR y VIH, pues es en este período en que las y los adolescentes y jóvenes son más vulnerables a los embarazos no deseados y a contraer infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH", plantea el informe.

Para Lícida Bautista, asesora regional sobre el VIH, estas y otras barreras pueden derribarse generando condiciones favorables para avanzar en cambios legislativos o administrativos y realizar las reformas necesarias para que los jóvenes latinoamericanos estén cada vez más cerca del acceso idóneo a servicios de salud sexual, reproductiva y VIH.

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