Piernas
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Además de antiestéticas, están dentro de las enfermedades vasculares que más afectan a las mujeres. Conozca cómo prevenirlas, tratarlas, sus mitos y realidades.

El tiempo libre, el sol y las ganas de disfrutar nos provoca aligerarnos con las prendas y lucir más nuestras piernas, por lo que tenerlas en el mejor estado posible es una búsqueda constante.

Las várices son esas venas en las piernas que están dilatadas, alongadas o engrosadas que se ven y hasta se pueden palpar. Un problema no solo estético sino de salud muy común que no debemos subestimar sino prevenir y tratar.

La aparición de várices es una enfermedad frecuente que se presenta en el 20% de las mujeres y un 12% de los hombres.

Esta enfermedad vascular se da cuando las válvulas que existen dentro de las venas no pueden contener la presión, siendo esta su principal función. Esta falla provoca que la vena se dilate y aumente de tamaño.

Otro de los motivos que induce al mal funcionamiento de la vena es cuando los tejidos elásticos que están en su pared no logran realizar la fuerza elástica, por lo que permiten que la pared de la vena se afloje y pierda la capacidad de mantener su forma. Esta es la causa de algunas várices que parecen sacos o racimos de uvas. Al estar la vena dilatada sirve como una bolsa de sangre y no como un tubo que conduzca esa sangre hacia el corazón.

Saldo de la herencia

La principal causa de las várices es la predisposición genética, factor por el cual no hay mucho qué hacer para evitarlas, pero sí para disminuir su aparición y tratar sus efectos.

Se dan también por la obesidad, embarazos múltiples, el uso de tratamientos hormonales, además de factores como la ocupación profesional del paciente -personas que pasan de pie o sentados por jornadas largas- que influirá en la aparición de los síntomas visibles y perceptivos.

Síntomas

No es necesario esperar a ver o incluso sentir las várices en las piernas para buscar a un especialista y someterse a una adecuada revisión y -de ser el caso- tratamiento.

Existen estudios que plantean que hay personas que pueden no tener evidencias físicas externas de várices pero sí presentar síntomas, a eso se le llama Hipertensión Venosa Transitoria.

"Se refiere generalmente a alguien que por ejemplo, a causa de su ocupación está sometido a mucha presión venosa y puede que presente síntomas sin la aparición comprobable de várices aún, y que esté a tiempo de prevenir", explicó el doctor Ignacio Camacho, especialista en periférico vascular.

El síntoma más frecuente es la pesadez o cansancio en las piernas. Generalmente son vespertinos o nocturnos. Le siguen los calambres nocturnos. También puede presentarse dolor, sensación de ardor o de hormigueo y adormecimientos.

Complicaciones más allá de las estéticas

Las várices no generan dolor a todas las personas. Esta enfermedad vascular ocasiona pigmentaciones en la piel que generalmente aparecen en la cara interna del tobillo. Cuando existe esta anomalía también hay altas probabilidades de que en esa zona se produzcan úlceras venosas.

El paciente corre el riesgo además de sufrir hemorragias si una de las várices se rompe. También, una vena al inflamarse con la formación de coágulos en su interior puede provocar que se obstruya ocasionando una tromboflebitis.

Las varices generalmente aparecen en el sistemas venoso superficial. Este al comunicarse con el sistema venoso profundo en diversas partes de las piernas, podría contribuir a que haya una trombosis venosa en el sistema profundo. Este es un padecimiento menos frecuente pero del que también existe riesgo.

¿Cirugías o medias?

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Es necesario que un especialista en consulta vascular valore a cada paciente según su condición y que realice exámenes complementarios. Como el ultrasonido Doppler que permite ver todas las venas, sus ubicaciones, conocer cuál es la involucrada y así definir el tratamiento más idóneo para curarla.

Ya conociendo esto, existen diversas formas de tratar las várices dependiendo del tamaño o de cuál sea la vena afectada.

El más común aplicado a todos los tipos de várices es la compresión elástica. Dentro de este procedimiento pueden recetarse medias medicadas que no sirven solo para taparlas sino que también ejercen una compresión, ayudan a dirigir el flujo venoso hacia el sistema profundo y ayuda al buen funcionamiento del sistema venoso de la pierna.

Hay medias en grados de comprensión leves, medianas y fuertes según los requerimientos de la persona. Es importante que estas sean recetadas por un especialista que conozca el historial y factores de vida del paciente. Adquirirlas por cuenta propia, por recomendación de farmacéuticos o vendedores sería el equivalente a automedicarse. Esto podría provocar serias consecuencias en el paciente como amputaciones en los casos extremos.

La escleroterapia permite aplicar en la vena generalmente inyecciones para que se endurezcan y por consiguiente, desaparezcan. Existen también tratamientos quirúrgicos realizados por cirujanos vasculares como la ligadura de perforación y la fleblectomía. Estás son opciones más estéticas para tratar las várices.

Hay también tratamientos que no son tan ortodoxos realizados generalmente por esteticistas como el láser o radiofrecuencias.

Las várices en verano

Se dice que durante el verano el clima es un factor agravante para la aparición de várices. Lo cierto es que el calor provoca que todas las venas sean más visibles a causa de la vasodilatación -mecanismo del cuerpo para bajar la temperatura-. "Esto no significa que se agraven, sino que las que ya existen puedan intensificar su apariencia y síntomas", explicó el especialista Ignacio Camacho.

¿Cómo evitarlas?

Si no tiene predisposición genética:

  • Mantenga su peso ideal
  • Ejercítese
  • Utilice soporte elástico en caso de necesitarlo
  • Consulte a su médico si existe riesgo al utilizar tratamientos hormonales
  • Conserve una dieta sana

Mitos sobre las várices

  • El ejercicio diario las elimina
  • Las arañitas evolucionan a várices
  • Es un problema exclusivo de las mujeres
  • Todas las embarazadas las sufren
  • Son provocadas por el uso de tacones, ropa ajustada, cruzar las piernas al sentarse y por viajes largos en avión, carro o tren.
  • Solo le ocurre a mujeres mayores

Realidades sobre las várices

- Si cuenta con un factor genético importante está dentro de la probabilidad de padecerlas a pesar de sus esfuerzos preventivos ya que ha heredado un tejido venoso enfermo. De ser así, visite a un especialista que le asesore.

- Si la vena es bien tratada después de un procedimiento no tiene porqué reaparecer pero puede que otras diferentes surjan por tratarse de una enfermedad sistémica.

Fuente: Doctor Ignacio Camacho, cirujano periférico vascular. Hospital CIMA: 2208-8508. Clínica UNIBE: 2297-6300

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