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Dame un orgasmo, dame dos

¿ Que no sabés si ella terminó? ¿Qué tal si preguntás? Miles de veces he escuchado que es más fácil determinar el orgasmo masculino que el femenino, pero seamos sinceros: tampoco es tan difícil. La mujer se estremece, los músculos se contraen, el corazón se acelera y después de un aceleración total de impulsos, todo se relaja.

Los hombres son menos empáticos que las mujeres, los hombres son más chapas leyendo cuerpos... No se insulten, señores, es biología química. Sin embargo, hay extremos, y ser incapaz de leer un cuerpo en el mayor de los éxtasis no es incapacidad biológica o química es falta de atención e interés.

¿Cuánto conoce sobre los orgasmos femeninos?
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Si algún varón no sabe cómo distinguir si su chica tuvo un orgasmo, probablemente sea porque nunca ha estado con una mujer que haya tenido un orgasmo a su lado. De todas formas, en caso de duda: preguntar. No se sientan menos hombres por hacerlo, al contrario, esos son los hombres que las mujeres queremos. Siglo XXI, señores. Ya no basta con que ustedes terminen, ahora sigo yo.

Recuerden que la boca también es un órgano sexual y no estoy hablando de sexo oral (bueno, también pero no necesariamente) sino de lo importante de la comunicación a la hora de mantener un contacto íntimo. Incluso, más allá del orgasmo, al menos intenten saber si ella disfrutó.

Antes responsabilizaba a las mujeres por no ser gestoras de sus propios orgasmos pero, si nos van a dejar toda la responsabilidad a nosotras, entonces para qué coger con ustedes. No sean ingratos, de vez en cuando queremos algo más que un vibrador. Vamos señores, sí se puede.

LECTURA RECOMENDADA: ¿Cuánto sabe usted sobre los orgasmos femeninos? / La eyaculación femenina sí existe / ¿Me das un orgasmo? / Los beneficios del orgasmo

PUBLICADO: 30 de Mayo, 2014 AUTOR:

Cosas ricas (un blog que no es de gastronomía)

Por Mónica Morales

Pensamientos e ideas, realidades y prejuicios: nos guste o no, esto es lo que hay. Divirtámonos, critiquemos, odiemos y amémos las mil y un cosas que nos suceden a diario. Tratemos de cambiar las que más nos interesen y las que no, aceptémolas con elegancia. Al fin y al cabo, es lo que hay.