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Cierran SoHo: carta de furia

Cierran SoHo. Sí señores y señoras (porque nosotras las mujeres también la leíamos). Este no es ningún comunicado oficial ni mucho menos, para información escrita sin bilis les recomiedo  esto.

Acá hay furia. Lo siento. Cierran SoHo y parte de la culpa es porque Costa Rica sigue siendo mojigata. Grandes cadenas de supermercados no permitían su venta y otros la censuraban obligándonos a poner cualquier excusa que tapara la portada.

A muchos anunciantes le dio miedo pautar en una revista con estas características no aptas para un país del siglo XXI pero con mente del XVIII.
Increíble, hubo quienes se quejaron de ver la revista con mujeres guapísimas y sensuales mientras hacían fila para pagar sus comprar. Nadie nunca se ha quejado de las grandotototas que salen en algunos periódicos, pero así es la vida: irónica.

SoHo, contrario a otros medios, supo distinguir entre sensualidad y pornografía. SoHo intentó apostar al arte y a la belleza pero además a la literatura, como nadie nunca antes lo ha hecho en este país.

SoHo publicó muchos de los mejores textos que he leído.  Grandes firmas, grandes crónicas, grandes cuentos. Ninguna otra publicación del país ha ofrecido contenido de tan altísima calidad.

SoHo me publicó un par de textos a los que le tengo cariño, me invitó a un par de fiestas en donde se lucieron con sus invitados. SoHo abrió camino,  dio de qué hablar, agotó ediciones y  nos dedicó unas cuantas revistas a las mujeres que tanto amamos leer su contenido.

Detrás de la revista, dos grandes caballeros, colegas, amigos, creadores, genios. Ellos cierran esta etapa de alegrías y congojas. Podría escribir que les deseo lo mejor, pero siendo sincera con la realidad, debo decir que de ellos solo podemos esperar cosas mejores.

PUBLICADO: 23 de Diciembre, 2013 AUTOR:

Cosas ricas (un blog que no es de gastronomía)

Por Mónica Morales

Pensamientos e ideas, realidades y prejuicios: nos guste o no, esto es lo que hay. Divirtámonos, critiquemos, odiemos y amémos las mil y un cosas que nos suceden a diario. Tratemos de cambiar las que más nos interesen y las que no, aceptémolas con elegancia. Al fin y al cabo, es lo que hay.