• Conversemos

  •  

50 Sombras de Grey: Por qué es mejor coger que ver la película

De todo lo que he leído y escuchado sobre la película "50 sombras de Grey", quizá lo más acertado es que la esposa del actor no va a ver el filme. Mujer sabia.

No vale la pena. Todo lo podemos leer en los mil y un foros y artículos: efectivamente hay una relación de abuso entre los personajes principales, no representa a la comunidad BDSM y la trama es ridícula e irreal. Qué va a ser Lars Von Trier con "Ninfómana" o Michael Winterbottom con "9 Songs".

Pero, más allá de los libros y de la película, cabe preguntarse: ¿qué le pasa a la gente que hace que una novela como esta alcance récords de ventas?, ¿cómo están cogiendo?; o, mejor dicho, ¿por qué no están cogiendo? Les aseguro que es más productiva media hora de sexo que dos horas frente a la pantalla grande viendo esta cinta cliché.

Personajes planos, desenlaces alejados de la realidad, diálogos absurdos, prácticas engañosas e historia al estilo Disney mezclada con un par de latigazos. Si esto les parece sexy, perdón pero han estado cogiendo muy mal.

Escena de la película 50 Sombras de Grey
FOTO: 50 Sombras de Grey ampliar

No todo ha sido (tan) malo. " 50 sombras de Grey" generó un boom en la venta de lencería y juguetes sexuales. Hasta ahí íbamos bien; sin embargo, crecieron también la cantidad de accidentes y lesiones relacionados con actividades sexuales... y ni qué decir de la distorsión de la realidad respecto al sexo y al sadomasoquismo.

Experimenten a su ritmo, investiguen, pregunten, no juzguen, aprendan sobre sus propios límites y, sobre todo, cojan. Cojan, cojan, cojan y verán cómo la realidad puede ser mucho más excitante que la absurda historia de las 50 sombras. Además, ¿qué clase de título es ese?

PUBLICADO: 20 de Febrero, 2015 AUTOR:

Cosas ricas (un blog que no es de gastronomía)

Por Mónica Morales

Pensamientos e ideas, realidades y prejuicios: nos guste o no, esto es lo que hay. Divirtámonos, critiquemos, odiemos y amémos las mil y un cosas que nos suceden a diario. Tratemos de cambiar las que más nos interesen y las que no, aceptémolas con elegancia. Al fin y al cabo, es lo que hay.