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Tetas más grandes en instantes

Me parecen bien las mujeres que se ponen tetas, tanto como me parecen bien las que no lo hacen. Sobre todo, me parecen bien las mujeres que se complacen a sí mismas y hacen lo que quieren con su propio cuerpo.

Sin duda, el tema de las tetas estuvo (y está) de moda. Primero, porque las tetas son bonitas: ese abultamiento sobre el pecho, de tan diversos tamaños y formas, crea un canal sensual hacia al abdomen, es suave al tacto y sobre él se puede dormir mejor que en cualquier almohada. Segundo, porque los hombres no tienen (al menos no la mayoría, y no como nosotras) y estoy segura de que se mueren de envidia.

A diferencia de ciertos miembros de los hombres, el tamaño de las tetas no importa tanto. A mí, por ejemplo, me gustan las mías, que son pequeñas y caben a la perfección en la mano de mi pareja. Sin embargo, en algún momento llegué a dudar: “¿Será que me pongo tetas, será que un 34B?”. Es imposible no flaquear ante tanta presión social tetocentrista. Luego caí en razón: yo con tetas sería la versión ridícula de Kim Kardashian.

Brasier
FOTO: Rónald Pérez ampliar


De todas maneras, ya no hay que cuestionarse tanto. En caso de duda, se puede recurrir al Instabreast – tetas grandes al instante–, un invento del médico Norman Rowe que consiste en inyectar una solución salina para hacer crecer el busto por 24 horas. O se puede ser más conservadora y recurrir al Wonder Bra.

A mí me parece bien que cada una escoja las tetas que la hagan feliz (eso sí: hay que tener cuidado con los efectos secundarios de cualquier procedimiento médico). Sin embargo, el tema me recordó las palabras del comediante colombiano Piter Albeiro: “A las mujeres que usan brasier con relleno deberían multarlas por publicidad engañosa”.

Cosas ricas (un blog que no es de gastronomía)

Por Mónica Morales

Pensamientos e ideas, realidades y prejuicios: nos guste o no, esto es lo que hay. Divirtámonos, critiquemos, odiemos y amémos las mil y un cosas que nos suceden a diario. Tratemos de cambiar las que más nos interesen y las que no, aceptémolas con elegancia. Al fin y al cabo, es lo que hay.