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Los ocho tipos de hombres que existen en Costa Rica

Yo sé todo sobre los hombres excepto qué se siente orinar de pie. Bueno, debo ser honesta: sé todo excepto qué se siente tener pene. Punto. El resto lo sé.

Llámenme engreída o llámenme como quieran, pero tampoco es tan difícil: basta ser buena observadora, escucharlos, conversar, hacerles creer que soy una amiga inocente, infiltrarme en el género, ser un poco espía y lidiar con ellos.

He encontrado chavalos de chavalos: tuanis, bonitos, feos, buena gente, feos buena gente, labiosos, insoportables, directos, tímidos, inteligentes, tontos, honestos y mentirosos. Todas esas cualidades se pueden agrupar en ocho grandes grupos. Ocho, sí señores. Si alguno considera que necesita una novena categoría, busque la palabra ego y ubíquese ahí.

1. Geek. 
La principal característica de este tipo de hombre es que sus chistes solo los entienden sus colegas, es decir informáticos, científicos o ingenieros. Sus mentes son estructuras rígidas que no admiten cambios de planes de última hora o improvisaciones. Amantes de las nuevas tecnologías, de las rutinas, de las razones científicas y de las soluciones permanentes. Tercos, racionales y sinceros.
Son buenos en la cama porque entienden a la mujer como un organismo complejo con múltiples terminaciones nerviosas que desembocan en placer; son capaces de dar en el punto clave pero ¡ay de la mujer que espera que un geek entienda sus cambios emocionales o que la sorprenda con detalles! Eso está más allá de la comprensión de estos varones.

2. Ligador
. De porte seguro, sonrisa Colgate y sobre todo, labia. Muchísima labia. El chavalo ligador adula pero no demasiado, tiene frases preconcebidas para cada situación, sabe cuándo mandar un mensaje y cuándo aplicar la indiferencia; además, tiene al género femenino estudiado (sabe todo sobre nosotras excepto qué se siente tener vagina). Más que la calidad de las mujeres, se preocupan por la cantidad y se enamoran una única vez (de la cabrona).
También están los aspirantes a ligadores, que son todos los hombres pero con menos confianza, menos labia y menos éxito.

3. Deportivo
. Tiene en su clóset al menos tres camisas de sus equipos deportivos favoritos. Usa dos y la otra es una reliquia porque está firmada por algún jugador famoso del año 98 o alrededores.
La televisión por cable es su amiga porque sin ella no podría ver las transmisiones en directo de la Copa del mundo, la  Champions League, La Eurocopa, la serie mundial de béisbol, las finales de la NBA, el US Open, el Wimbledom, el mundial de rugby, etc.
Saben dónde quedan los puntos cardinales porque usan como referencia las plateas este, oeste o las graderías sur y norte de los estadios. Conocen más de treinta nombres de jugadores, así como sus capacidades, velocidades, fortalezas, equipos donde jugaron, contrataciones que rechazaron y anotaciones más inolvidables. 
Otra característica: sus domingos son sagrados.

4. El chico Combate. 
Tiene tres aficiones: los músculos, los batidos proteicos y los gimnasios. Su físico es la razón de ser. Aspiran a que los músculos de los brazos logren alcanzar el tamaño de su ego. Los hay muy formados —al estilo Bryan Ganoza— y los que están en proceso. ¡Vamos muchachos, una abdominal más! Welcome to Puchos.

5. Intelectual. 
Otros sinónimos son: esnob, bohemio o sabelotodo. Caben acá muchos literatos, artistas, poetas y todos los tipos con boina y bufanda. Siempre tienen la razón, aunque no tengan la razón. No escatiman en corregirte, y temas como moda, belleza o perros con chalequitos les parece demasiado triviales. Mi teoría es que les hacen falta placeres carnales; nada que una chica amazónica no pueda corregir.

6. Los muy machos. 
Carros, sexo, mujeres (o, mejor dicho, culitos), cerveza, amigotes, topes (para ver culitos, obvio). Suelen ser machistas y se sienten amenazados por mujeres capaces. Se empeñan en querer arreglar cosas para demostrar sus habilidades y su fuerza bruta: hacer de fontaneros, tapar goteras, revisar el motor del carro, etc. Se les agradece, pero siempre dejan algo mal.
Se tiran pedos, al final de la tarde huelen hediondo, comen más de lo que su cuerpo procesa, siempre van acompañados de su panza y no son nada si no tienen pelo en pecho.
Otra forma de distinguirlos: estos son los que terminan su día viendo la novela de las nueve.

7. El compita. 
Al que todas las mujeres queremos y tenemos cerca, pero no coge con ninguna. Cuando esta regla se rompe, él se enamora: manda flores, chocolates, invita a las salidas, atraviesa una tormenta para traerle café a su chica.
Amigo incondicional, dispuesto a realizar favores, conoce a nuestra mamá, nos acompaña al cine, sabe dar un abrazo oportuno, está para cuando lloramos, cuando nos deja el novio o para cuando hay que mover un mueble pesado (le cuesta pero lo intenta). Su mejor cualidad: escuchar.

8. Peter Pan. 
Nunca crecen. Su constante estatus civil es: en busca de una madre que me cocine, lave, planche y, ojalá, mantenga. Siempre dependen de una mujer líder para tomar sus decisiones, no tanto por inseguridad como por vagancia. Son altamente dependientes, con pocas agallas. No ven nada de malo en seguir viviendo con sus papás a los 40 y se quejan con mamá por todas las exigencias, solicitudes o comentarios que les hace la novia, esposa o pareja.

Ilustraciones: Augusto Ramírez.

Cosas ricas (un blog que no es de gastronomía)

Por Mónica Morales

Pensamientos e ideas, realidades y prejuicios: nos guste o no, esto es lo que hay. Divirtámonos, critiquemos, odiemos y amémos las mil y un cosas que nos suceden a diario. Tratemos de cambiar las que más nos interesen y las que no, aceptémolas con elegancia. Al fin y al cabo, es lo que hay.