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A favor del matrimonio

No sé por qué en mi adolescencia tuve la necesidad de establecer una barrera entre todo lo culiolo y yo. Odiaba lo rosado, odiaba los corazones, decapité a las barbies y por supuesto, el rock se convirtió en mi música favorita.

Desde niña quise desligarme de la etiqueta de sexo débil, pero me equivoqué porque caí en el otro extremo.

Empecé a juzgar desde el otro lado: lo cursi apesta, los emoticones son de niñas, las baladas son para amas de casa. Ahí estaba yo: la que se creía feminista, en contra de ser mujer en cualquier de sus manifestaciones.

Entre otros temas, boicoteaba el matrimonio. Era cosa de románticas. Boicoteaba el vestido blanco y el sueño de ser princesa por un día porque muy Disney.

Entretenimiento en una boda
FOTO: Karla Cordero ampliar

Años después acá estoy yo: editando la revista Perfil Novias, atacando mis fantasmas, rectificándome, llorando de emoción durante una boda de dos desconocidos en la playa, confirmando que el amor con anillo es un amor igual de válido al de quienes se juntan sin pasar por el buqué y el boutonniere.

Casarse es un acto de valentía porque es un acto de amor, de construir juntos, de hacer lo que se quiere a pesar de los que juzgan, de los pesimistas y de quienes pensábamos que lo cursi era inferior.

Me equivoqué y como compensación puse el corazón entero en una edición de Perfil Novias que acepta el amor en cualquiera de sus formas. Una revista que cree en la diversidad, en las diferencias, en casarse con vestidos de Disney o con tenis Converse. Hecha con amor. Emoticon. Emoticon. Corazoncito. Corazoncito.

Portada Perfil Novias 2016
FOTO: Portada Perfil Novias 2016 ampliar

PUBLICADO: 25 de Junio, 2015 AUTOR:

Cosas ricas (un blog que no es de gastronomía)

Por Mónica Morales

Pensamientos e ideas, realidades y prejuicios: nos guste o no, esto es lo que hay. Divirtámonos, critiquemos, odiemos y amémos las mil y un cosas que nos suceden a diario. Tratemos de cambiar las que más nos interesen y las que no, aceptémolas con elegancia. Al fin y al cabo, es lo que hay.