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Sexo en la primera cita, ¿sí o no?

No, por supuesto que no; pero si me preguntan a mí: sí, ¿por qué no? Ellos (dos o tres amigos) me han dicho que está mal, que nadie me va a tomar en serio, que quien ofrece diversión será tomada como juguete.

Si así es la cosa, que jueguen conmigo. ¿No les parece que ya tenemos demasiadas reglas como para ponernos más? Que la enagua no debe estar más arriba que cuatro dedos sobre la rodilla, que siempre hay que usar ropa interior, que hay que taparse la boca al bostezar, que hay que respetar a los mayores, que no se puede hablar con la boca llena. Suficientes reglas sociales como para ponerse a establecer parámetros para el sexo.

Está bien si usted evita tener sexo en la primera cita porque no se siente lista o cómoda; pero de ahí, a hacerlo una regla inquebrantable hay tremenda diferencia. Además, no; no va a ser una mujer más fácil, más puta ni más tonta por tener sexo cuando quiera y pueda hacerlo. Y eso, anótenlo ustedes también, señores.

Pareja
FOTO: Shutterstock.com ampliar

Algunos (y felizmente debo decir que pocos) hombres a quienes consulté, consideraron que una mujer que se acuesta de buenas a primeras es porque es “fácil” y no tendrían nada serio con ellas. Para nuestra suerte, nosotras tampoco queremos nada serio con un hombre que piense así.

La mayoría de los chavalos que consulté consideraron que si las cosas suceden, suceden. Eso sí, ellos también saben que el sexo tampoco es una cuestión para tomarse a la ligera. “Entre adultos puede ser una experiencia interesante pero hay que tomar en cuenta que es muy rápido para saber qué tipo de persona te estás llevando a la cama. Debe ser una decisión que no deben dudar ninguno de los dos para evitar remordimientos. Hay que tener presente que puede salir muy bien o muy mal”, me decía uno de mis guapos amigos, de quienes me enorgullezco.

Tal vez el problema está cuando el objetivo de alguno es, y solo es, tener sexo. Aunque, si ese objetivo lo comparten los dos, entonces el problema se anula.

¿Y cómo saber si sí o si no? Sencillo: se siente entre las piernas. Sin embargo, una forma de romper el hielo es tirar la pregunta: “Ey, ¿qué opinás del sexo en la primera cita?”, así, como quien no quiere la cosa. Después de eso hay que estar muy atenta, no a la respuesta porque el tipo se pondrá nervioso y responderá alguna idiotez, sino a los labios. Con las ganas, salivamos más.

Otra opinión interesante: “La libertad es una de las mejores cualidades del sexo, y eso significa que, aunque uno quiera tener sexo en la primera cita, lo pueda evitar, incluso para agregarle más voltaje a lo que venga”. Un genio.

“Sin embargo creo que con sexo desde la primera cita, la relación puede empezar de manera muy intensa y avanzar muy rápido”, decía otro chico, al cual no me atrevo a contradecir. Es una posibilidad. También existe la posibilidad de que la química sexual sea nula y nos ahorremos mucho tiempo en segundas, terceras y cuartas citas.

De todas formas, el sexo siempre va a estar, antes, durante o después. Tal vez le estamos dando mucha importancia, ¿no creen? Si los dos tuvieron ganas, bien; si se esperaron hasta el tercer encuentro, perfecto; si deciden esperarse hasta el matrimonio, eso no me parece correcto pero lo respeto. Quizá, en lugar de cuestionarnos si tener sexo o no, o ser juzgadas por ello, deberíamos estar hablando de química, de chispa, de brillo en los ojos... de las cosas que de verdad cuesta encontrar.

“No considero que sea una manera correcta de empezar una relación, si lo que se busca es amor genuino”... está bien, es la opinión de otro de los hombres sometidos a la consulta, pero ¡no me jodás! Quizá, la respuesta que más nos interesa (al menos a mí), es la del último mae con quien tuve sexo en la primera cita: “si la chica vale la pena, no hay inconveniente”.

PUBLICADO: 22 de Agosto, 2014 AUTOR:

Cosas ricas (un blog que no es de gastronomía)

Por Mónica Morales

Pensamientos e ideas, realidades y prejuicios: nos guste o no, esto es lo que hay. Divirtámonos, critiquemos, odiemos y amémos las mil y un cosas que nos suceden a diario. Tratemos de cambiar las que más nos interesen y las que no, aceptémolas con elegancia. Al fin y al cabo, es lo que hay.