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La pasión de ser parte

Pocas cosas como la pasión. Apasionarse por cualquier cosa es la clave. ¿Para qué? Para ser más felices, para alcanzar los sueños, para tener una mejor calidad de vida. ¿Cómo apasionarse con algo? Mi receta es simple: sólo hay que ser parte. 
Toda esta historia es para hablar de arte, como siempre, porque me parece que cuando una manifestación artística toca las fibras de una persona es porque logra hacerlo en complicidad.

Hace pocas semanas fui a la zona sur de mi país, específicamente con motivo de que la directora de la UNESCO, Irina Bokova, visitó el sitio arqueológico donde se encuentran las impresionantes esferas de piedra. Quizá sepan que este sitio está en proceso de ser declarado Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO. De ser así los lugares en el que yacen las esferas de piedra colocarían a Costa Rica sobre el mapa de estudiosos y visitantes de todo el mundo. Estas esferas, desde las más pequeñas hasta las colosales, pasarían de ser curiosos objetos redondeados a tomar el lugar que les corresponde: el de vestigios de una cultura milenaria con características únicas.

Las esferas tienen muchos años de “habitar” esta zona de Costa Rica, antes las partían para encontrar algún tesoro en su interior o las trasladaban a los jardínes para acompañar a los helechos y a las chinas. Ya no. Ahora los habitantes del sur se identifican con las esferas. Ahora son suyas.

Mi compañera María Fernanda, en su artículo “Osa: la promesa de una identidad” descubre que cuando la empresa bananera se fue de Osa, dejó a un grupo de gente sin luchas conjuntas ni proyectos en común. Ahora el vacío ha adquirido un nuevo sentimiento. Aquellas bolas, encontradas al azar cuando se hacían los canales para el cultivo del banano, terminaron por crear comunidad en una población sin pasado. 

Doña Maritza y Don Franklin son algunos ejemplos. Ellos se aferraron, a veces literalmente, a la piedra. Entendieron que las esferas estaban en el corazón del nuevo sur. Ellos, habitantes de Osa son ejemplo de esa complicidad. En el momento en que se apropiaron de los sitios arqueológicos, en el momento en que empezaron a cuidar de las esferas... en ese momento lograron la pasión necesaria para destacar al Delta del Diquís en el mundo.  No pienso en ninguna otra razón para que ese sábado en la mañana, a pesar de los mosquitos y el sol, la autoridad más importante en educación, ciencia y cultura, se impresionara, al igual que el resto de nosotros, con la perfección de estas esculturas.

El veredicto es simple. Es necesario apropiarse. Es esencial hacerse una con la cultura, con la pintura, con esa canción que le empapa los ojos. No deje de mirar, no deje de sentir. Hágalo, hágalo suyo. 

PUBLICADO: 06 de Enero, 2014 AUTOR:

El gato azul de Warhol

Por Eunice Báez

Una pintura, una canción, una escena en la pantalla. Nuestro entorno está lleno de manifestaciones artísticas y culturales que a veces se nos pasan desapercibidas. Este espacio se aleja de los elevados acercamientos teóricos para aterrizar en las emociones. Como un gato curioso, este blog se acerca al arte para tocarlo desde las sensaciones.