Son tiempos difíciles. La gente intensa pulula por doquier. Sueñan con encontrar a su media naranja y ni siquiera se han hecho la prueba de intolerancia a la vitamina C (con esto de que ahora todos son intolerantes a todo). Creen en la suerte, en el destino, en la señora que lee la broza del café, en el tipo del horóscopo que sale en Telemundo. Pusieron la estatua de San Antonio de jupa, se bañan en espíritu de azahar, visualizan a esa persona que vendría a colmar sus necesidades. Se registraron en Tinder y, sucumbiendo al colmo de la desesperación, hasta pusieron una fotilla sexy en Linkedin. Aceptan salidas a ciegas. Se devolvieron a la pastoral juvenil (aún y cuando ya no están lo suficientemente jóvenes) con tal de ver si diosito les depara a alguien. ¡¡¡Cualquier cosa menos la soledad!!!

Navidad sin pareja... no puede ser. Hasta la prima, la no muy agraciadita, se consiguió un lancecillo pa' no llegar sola a la cena del 24. "Que colerón!!! ¿Cómo sucedió? La relación venía bien. ¿Cómo me terminó en noviembre? ¿Qué persona hace esas cosas? Debió haberse esperado. ¿Por qué me dejó? ¿Habrá sido por otra persona? No, no creo. Ya me metí a su facebook, utilizando uno de mis 3 perfiles falsos. No aparece con nadie. Qué raro...".

Es curioso que, aún y cuando factible, las personas no suelen tomar la siguiente posibilidad en consideración: nuestra pareja puede desenamorarse de nosotros. ¿Cómo? ¿De verdad usted nunca había pensado en eso? A ver, a ver. Déjeme ver si entiendo. ¿Usted anda por la vida pensando que alguien que siente algo por usted tendría que seguir experimentándolo por toda la eternidad? ¿Quién le enseñó eso? Espero que no un colega mío. Sería una irresponsabilidad. Es más, premítame preguntarle algo. ¿Usted llevó clases de biología en la secundaria? ¿No le hablaron del ciclo de los seres vivos? Que mal colegio ese en el que estudió. Y qué peligro que usted ande por ahí sin haber aprendido que todo se transforma. TODO.

Para no seguir hablando de los pobres criterios académicos de sus papás, mejor me concentro en lo que me motivó hoy a escribir esto. En consulta, existe una frase introductoria que siempre desemboca en drama. Va más o menos así: "ay doc, ayer salí y me tomé unos traguillos. Usted me va a matar, pero... diay, le envié un mensaje a usted sabe quién". Y no, no envían un mensaje. Envían varios.

¿Ustedes vieron -o alguien les leyó- "Un cuento de Navidad" de Dickens? ¿Tampoco? Fatal. Pues bien, busquen alguna de las miles de versiones. Es la del viejo -y avaro- Scrooge y los 3 fantasmas que le aparecen: el de las navidades pasadas, el de las presentes y el de las futuras. Déjenme convertirme en el fantasma de las navidades futuras de más de una persona. Aquí voy... Alguno de ustedes se encuentra el 24 o el 31 de diciembre reunido con la familia. Asumo que se encuentra sin pareja (ya que si usted está a punto de hacer lo que voy a describir estando emparejado, solo podría pensar que su pareja actual carga un karma terrible y por eso le tocó estar con usted). Empieza a tomarse unos traguillos. Come poco... es que el pavo y/o la pierna de cerdo, sin pareja, sabe diferente. No importa si su abuelita es una gata cocinando. A usted no le sabe igual. Es que cuando aquella persona estaba con usted, la vida sabía a algo. Ahora, en estos momentos, lo único que sabe es el traguito. Sabe a huída. Sabe a escapatoria. Sabe a emociones molestas. Sabe a... licor.

La noche avanza. Recuerden que poco importa si es 24 o 31. Ninguna de las 2 noches estaba presupuestada sin pareja. La tía indiscreta (todos tenemos alguna) suelta el filazo: "el otro año va a ver que alguien aparecerá en su vida. Diosito tiene grandes cosas reservadas para usted. En esta familia casi todos terminamos solos, pero a usted le va a ir diferente". En ese momento, todo lo que usted quiere es cambiar de trago. Necesita un efecto más fulminante.

Ya más entonadillo, empieza a revisar redes... todo el mundo sale en fotos como de portada de Vanity Fair (excepto los que se encuentran en el Redondel de Zapote). Besos, abrazos, apapachos. Foto panorámica en New York. Ángulos de cena que parecen anuncios de Tommy Hilfiger. No todas las personas son fotogénicas, pero ninguna sale sola. "¡Esto no puede estar pasando! No hay nada a qué sacarle foto... quizás al tamal".

En algún momento el etanol consumido llega al cerebro y se dirige directo a la caja de fusibles. Baja algunas cuchillas y... zas!!! Empieza el show. "Voy a escribirle. Todo lo que quiero es saber ¿por qué me dejó?. Merezco una explicación". Nada. No contesta. Ya leyó el mensaje. No contesta.

Media hora después... ojo el mensaje: "yo voy a estar bien. Usted no supo valorarme. Ojalá algún día entienda que yo di todo". Nada. No contesta. Mensaje leído.

Una hora -y un par de tragos más- después: "¿usted cree que algún día volvamos? Eramos una buena pareja. Quizás si vamos a terapia". Nada. No contesta.

11.55pm: "no quiero volver a saber de usted. Este año yo empecé bien y gracias a usted estoy muy mal. No me escriba nunca. Voy a bloquear su número". Este mensaje ni leído aparece (quizás a usted ya lo bloquearon). De madrugada: "si quiere hacer algo ahora más tarde me escribe".

Quince años recibiendo consulta puedo asegurarles lo siguiente: la respuesta de por qué alguien nos terminó no nos va a servir de mucho. Si nos dice que por otra persona, nos destroza. Si nos dice que por aburrimiento, nos destroza. Si nos dice que por terapia, desearemos destrozar a ese terapeuta. En el fondo, decimos querer escuchar la razón pero, si somos realmente honestos, tendríamos que aceptar que lo que queremos escuchar no lo vamos a recibir. Continuamos escribiéndole a esa persona, no para encontrar una explicación, sino como una especie de pretexto para no dejar morir la conexión... la cual, parece que ya murió.

Uno podría perder casi cualquier cosa, menos el amor propio. En estas fechas, tómese los traguitos (no maneje!!!), comase el gallito de pavo, no le haga caso a las tías. Pásela bien. Deje que su ex-pareja continúe con su vida. Haga usted lo mismo. No se convierta en esa persona que a gritos solicita ser bloqueada. No es necesario. Amor propio, recuérdelo bien.

Allan Fernández, psicólogo clínico / 8663-5885 / https://www.facebook.com/psicologoallanfernandez / jorgeallan@icloud.com

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