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Relaciones de mala calidad

¿Saben ustedes lo que es la obsolescencia programada? Sí lo saben, se los aseguro. Basta recurrir a la memoria. Las impresoras, por citar un "chunche" particular, son para mí un buen ejemplo. En mis tiempos de facultad mi papá me regaló una, no muy sofisticada, la cual me permitió imprimir todos mis trabajos de bachillerato, licenciatura, mi tesis, los escritos de la maestría y hasta el trabajo final... el que trataba sobre el amor y las relaciones. Era increíble la calidad de ese aparato. Solo requería sustituir sus cartuchos de tinta por nuevos y listo. A dicho artefacto tendrían que haberle dado también algún título.

De ese momento hasta hoy, hemos tenido que comprar 2 ó 3 impresoras, mucho más sofisticadas, más livianas (pronto volveré con esto de la liviandad), con más características (se conectan al wifi, a la refrigeradora, al celular) y, aún así, mucho menos duraderas. El diagnóstico del tipo de la tienda en la que compramos alguna de ellas terminó siendo una gran lección: "le sale más caro arreglarla que sustituirla. Le recomiendo que se compre una nueva. Aproveche. Están muy baratas".

La obsolescencia programada es justo eso. En la medida que alguien logre crear algún producto considerado por alguien necesario, podrá valerse de la siguiente treta: si el aparato no dura mucho tiempo, obligaré al usuario a adquirir uno nuevo. Ese nuevo aparato, quizás de no tan buena calidad como el anterior, se dañará en un tiempo aún menor, asegurándome el generar en el comprador la obligación de volver a adquirir el nuevo modelo. ¿Beneficio? Pareciera obvio. Ese cliente queda "comprometido" conmigo.

La sociología es un campo fascinante. Pensé estudiarla en algún momento. No me atreví. Sin embargo, más antes que ahora (yo también me he vuelto un lector de menor calidad), solía intercalar por aquí y por allá algún librito sobre sociología moderna. Es que si querés entender al ser humano, tenés que estudiar su entorno. Somos un ser que a su vez es parte de un sistema. El sistema determina al sujeto -y viceversa-. La psicología es el estudio del mundo interno del humano. La sociología es el estudio del mundo exterior de dicho ser. Pues bien, uno de mis sociólogos favoritos, Zygmunt Bauman, logró enseñarme más sobre psicología que muchos colegas. Un verdadero genio. Por ahí anda, a sus 91 años, despotricando contra el sistema, el internet y la obscena superficialidad del ser humano contemporáneo.

Bauman escribe una serie de libros, allá por los ochentas, gracias a los cuales vaticina algo hoy difícil de negar: todo perdió consistencia. La comida no alimenta, la educación no educa, la religión no salva, la política no organiza, etc. Se entronizó "lo light", lo liviano: la natilla sin lactosa, la cerveza sin licor, el arte sin sustancia, la comunicación sin propósito. De aquellas épocas donde lo importante poseía peso, pasamos (¿evolucionamos? ¿retrocedimos?) a lo líquido, lo que fluye, aquello que no se queda en un solo sitio. Hagan la prueba. Física de primer grado. Viertan algo líquido en una mesa. Verán como lo derramado se moverá, no se detendrá, buscará vías, imposibles de predecir. Pues bien. Ahora, según el sociólogo en cuestión, todo se volvió líquido. La democracia líquida, la fe líquida, la espiritualidad líquida, el amor líquido.

¿Qué se entiende por amor líquido? Esta nueva versión del amor hace honor a su nombre. En tanto líquido, no se queda quieto. No se asienta, no se detiene. Se mueve, se esparce. No puede mantenerse en un espacio mucho tiempo. Es un amor que está aquí y mañana quién sabe. Como el agua, siempre en movimiento. De pronto, alguien en este momento se pregunta: "¿y qué, eso es malo?". Pues no, excepto que continuemos sosteniendo la fantasía de que el amor es algo "eterno", algo que no cambiará. Algo que llega y se queda. No, no es lo que piensa Bauman. El amor moderno no es consistente. Lo consistente es OBSOLETO (para que lo unan con la anécdota de la impresora). Es que la consistencia es asunto del pasado. Ya no está de moda. El amor actual es efímero, es escurridizo, no busca establecerse. Es un amor juguetón.

Yo no sé si el amor líquido es un invento de los millennials o los millennials son el resultado de una sociedad líquida. Habría que preguntarle a Bauman. Lo que sí se es que debemos ser conscientes, toda vez que lo contundente, lo grávido, lo que se detiene, parece haber quedado relegado al siglo XX. Sí hay compromiso en nuestras nuevas generaciones. Es más, parecen más comprometidas que antes. Es solo que, en el campo de las relaciones amorosas, se comprometieron a pasarla bien, a disfrutar. Hicieron del hedonismo su cosmovisión. Insisto. Yo al menos no le veo problema a esto. Si alguien quiere disfrutar y encuentra a alguien que quiera disfrutar, pues bien, adelante. Eso sí, que ninguna de las 2 personas salga con un "domingo siete", como decimos acá. Que no se "paseen" en el momento. Nada de futuro, proyecto de pareja, ni nada de eso. Disfrutar, pasarla bien... hoy. Mañana, ya veremos... o no.

"¡¡¡Pero esto está terrible!!!", piensa alguien. Diay, lo siento. Yo no inventé la sociedad. Yo solo vivo en ella y, cuando me queda algún tiempo, trato de entenderla (como psicólogo, como ser social y como papá). No tengo idea si en un par de décadas, cuando mi hija tenga la edad de muchos de los que hoy me dispensan con su atención, habitemos una sociedad en otro estado. Ya tuvimos una sociedad sólida (tampoco fue la gran ganga), luego una líquida, quizás vayamos enrumbados hacia una gaseosa y luego, aprovechando lo que la física nos ha enseñado sobre las propiedades de la materia, habiten (yo para eso quizás ya haya partido hacia alguna otra realidad más sutil) una realidad de plasma. No lo sé. No pienso mucho en esas cosas. Me interesa la actual.

Aún y cuando estoy roquito, poseo un par de rasgos a lo millennial. A mí tampoco me preocupa mucho el futuro. Estoy tratando de vivir a plenitud en el presente. Es que eso no se les ocurrió a los millennials. Ya hace más de dos siglos, tanto en oriente como en occidente, varias civilizaciones muy avanzadas trataban de enseñar los beneficios de estar en el aquí y en el ahora.

¿Son las relaciones actuales de mala calidad? ¿Están afectas a la obsolescencia programada? Algunas sí. Algunas no. ¿Eran las relaciones de antes de mejor calidad? Algunas sí. Algunas no. ¿Serán las relaciones del futuro de mejor calidad? Eso espero.

Allan Fernández, psicólogo clínico / 8663-5885 / https://www.facebook.com/psicologoallanfernandez / jorgeallan@icloud.com

Enredos amorosos

Por J. Allan Fernández

El amor es energía y, como tal, depende del uso que se le de. A algunos los cura y a otros los enferma. Algunos lo utilizan como motivación y otros no logran dejar de padecer sus efectos y ausencias. Es la fuerza que sostiene la vida. Investigo este fenómeno tan paradójico desde hace años. Primero desde la psicología, la sociología y el psicoanálisis, luego desde la neuropsicologia, la filosofía y la espiritualidad. Hoy en día, el amor no es solo asunto de literatos y poetas. El amor también es objeto de estudio científico y, si a la ciencia le interesa, a mí me interesa. A ustedes?