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No coma más carbos, ni prote

Sí, créame: debe ser así.

Comer según la RAE es masticar, deglutir, ingerir alimentos, pero realmente es una acción que va más allá: es un acto esencialmente social -aunque no totalmente- con una gran carga comunicativa, comer y lo que se come es un reflejo sobre quiénes somos, nuestras tradiciones y nuestra cultura. 

No sólo somos lo que comemos, sino que también comemos lo que somos -¿o queremos ser?

No comemos carbohidratos, proteínas, ni ácidos grasos: eso es química orgánica, moléculas y sí nutrientes. 

Comemos alimentos que son fuente de esos nutrientes; es decir que usted cuando se come un trozo de pan no se está comiendo un trozo de carbohidrato, sino un conjunto maravilloso -y delicioso- de carbohidratos, proteínas, ácidos grasos, vitaminas y minerales. 

Pensar que comemos solamente por funcionalidad es simplista -aunque implique un montón de mecanismos fisiológicos- porque el ser humano no es, de ninguna manera, sencillo. Nuestra dinámica alimentaria implica qué comemos, por qué lo hacemos, cómo, con quién y cuándo -este tema para otro día . 

No confundamos los alimentos con las moléculas químicas porque eso nos desorienta de nuestra dinámica como seres sociales, nos encierra en conceptos erróneos  y nos genera un desasosiego que -a mi modo de ver- trunca cualquier meta de ser o estar más saludable tanto física como mentalmente porque disociamos totalmente el comer de la convivencia.

“Comer carbos es malo, todos los carbos son lo peor en el mundo” y “¿Cómo hacen los vegetarianos para sólo comer carbs?”, entre otras frases son las ya no se vale repetir.

Entonces, ¿cómo se identifican los alimentos -además de por su nombre, claro? ¿Cómo los trata uno desde la nutrición? Pues sí, se agrupan según su parecido y valor nutricional según la cantidad -ahora sí-  de carbohidratos, proteínas y ácidos grasos que tengan… pero tomando en cuenta que ninguno es solo UNA de esas moléculas.

A continuación una imagen con todos los grupos de alimentos: dele click en los círculos negros en cada grupo para conocer el nombre y ver sus características. 
Sí, créame: debe ser así.
Comer según la RAE es masticar, deglutir, ingerir alimentos, pero realmente es una acción que va más allá: es un acto esencialmente social -aunque no totalmente- con una gran carga comunicativa, comer y lo que se come es un reflejo sobre quiénes somos, nuestras tradiciones y nuestra cultura. 
No sólo somos lo que comemos, sino que también comemos lo que somos -¿o queremos ser?
No comemos carbohidratos, proteínas, ni ácidos grasos: eso es química orgánica, moléculas y sí nutrientes. 
Comemos alimentos que son fuente de esos nutrientes; es decir que usted cuando se come un trozo de pan no se está comiendo un trozo de carbohidrato, sino un conjunto maravilloso -y delicioso- de carbohidratos, proteínas, ácidos grasos, vitaminas y minerales. 
Pensar que comemos solamente por funcionalidad es simplista -aunque implique un montón de mecanismos fisiológicos- porque el ser humano no es, de ninguna manera, sencillo. Nuestra dinámica alimentaria implica qué comemos, por qué lo hacemos, cómo, con quién y cuándo. 
No confundamos los alimentos con las moléculas químicas porque eso nos desorienta de nuestra dinámica como seres sociales, nos encierra en conceptos erróneos  y nos genera un desasosiego que -a mi modo de ver- trunca cualquier meta de ser o estar más saludable tanto física como mentalmente porque disociamos totalmente el comer de la convivencia.
“Comer carbos es malo, todos los carbos son lo peor en el mundo” y “¿Cómo hacen los vegetarianos para sólo comer carbs?”, entre otras frases son las ya no se vale repetir.
Entonces, ¿cómo se identifican los alimentos -además de por su nombre, claro? ¿Cómo los trata uno desde la nutrición? Pues sí, se agrupan según su parecido y valor nutricional según la cantidad -ahora sí-  de carbohidratos, proteínas y ácidos grasos que tengan… pero tomando en cuenta que ninguno es solo UNA de esas moléculas.

Una alimentacíón saludable -y el camino hacia ella- se debe sentir acorde a nuestra dinámica como personas: hacer una mejor selección de los alimentos que nos son familiares y modificar recetas tradicionales sin retirar de ellas su esencia y lo que para nosotros significa son las mejores formas de ir poco a poco con el cambio. Saludable no debe ser lejano, ni inalcanzable.

Entrecomidillas

Por Yessica Suárez

Todo lo que conversaría entre café y más café, Entrecomidillas es la libreta de apuntes que guarda ideas rebeldes sobre lo que es nutrición: no es un recetario, ni una dieta eterna, tampoco una guía de belleza. Si buscás pollo con brocolí, aquí no lo encontrás.