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Violadas sí, abortistas jamás

Primero lo primero: ¿Cómo es posible que estemos más escandalizados con la posibilidad de aborto de una niña de 13 años que por el hecho de que su propio padre la violó?

Hace unos días se dio a conocer el caso de una niña de 13 años que fue, presuntamente, abusada sexualmente por su padre y ahora se encuentra embarazada.

Ayer se dio a conocer un nuevo caso. Esta vez la niña tiene 16, e igual que en el caso anterior, el padre del bebé podría ser su propio papá. Me lleno de rabia y de tristeza.

Estos casos han desatado la discusión sobre aborto en Costa Rica. Y, claramente, las posiciones más conservadoras han salido a relucir en un país como el nuestro, confesional porque así lo manda la Constitución.

Llevamos más de 10 años hablando sobre la despenalización del aborto en Costa Rica... Es el 2017. ¿Para cuándo?

Si, ya sé, vivimos en un país católico... Pero eso no quiere decir que las normas de esta religión deban recaer hasta sobre los que no profesan la misma fe. Lamentablemente es así.

Victimizar a la mujer, siempre. Culpar al hombre, nunca.

Es el principal problema.

El simple hecho de exponer a esta niña a una constante revictimización demuestra que tenemos un problema de reproducción social, de patriarcado y que en este país los varones deciden sobre nuestros cuerpos.

Repetimos, una y otra vez, la historia de siempre: decidir en colectivo sobre el cuerpo de la mujer y, de paso, imponerle nuestras morales y creencias, que en teoría deberían ser privadas e individuales.

En este caso concreto, la menor de 13 decidió, junto a su familia, que continuará con el embarazo.

A ver, aquí todos nos creemos con el derecho de opinar (incluida yo con este blog), pero se nos olvida que opinamos sobre personas reales a las que la vida les va a cambiar por completo: una niña ya perdió su inocencia y pasó por la horrible experiencia de la violación de un ser que le dio vida.

Encima de eso, ahora debe criar a un bebé que, posiblemente, le recordará ese hecho espantoso cada día de su vida. Un estudio de Ramiro Molina en la Universidad de Chile, que señala que que las adolescentes embarazadas por violación rechazan su embarazo siempre.

"Las sobrevivientes describen que sus hijos les "recuerdan al padre". Sufren de estrés postraumático, abandono del sistema escolar, institucionalización, depresión y suicidio", dice Andrea Huneeus, una especialista chilena en embarazos por violación.

Creo que nuestras opiniones y palabras pueden ser efectivas si logramos conectarnos con con la historia del otro, ser empáticos y resolutivos. Eso es lo más difìcil: ponernos en los pies de ella y entender su entorno y su realidad individual.

Aquí el que debe ser condenado, tras previo juicio, es el violador. No la niña, no la madre. El padre fue puesto en libertad con medidas cautelares pues el juez consideró que el padre contaba con domicilio fijo y el mismo trabajo desde hace 40 años, en una bananera. La solicitud de prisión preventiva fue rechazada.

Así de suave es la legislación en estos casos y así de escasa la protección a la víctima.

¿Amparadas para abortar?

Desde 1971 el marco legal costarricense nos ampara con la figura del aborto terapéutico en caso de riesgo de la salud o de la vida de la mujer. Es claro que un embarazo por violación sí pone en riesgo su vida y su salud, especialmente si se trata de una niña. Por salud entendemos el desarrollo físico, mental y emocional pues la OMS define salud así: "estado completo de bienestar físico, mental y social que tiene una persona".

Es un médico quien debe determinar cuál es el riesgo al que ella se expone y cuáles son sus opciones. Nosotros no determinamos si debe o no debe abortar. El error es alarmarnos ante la posibilidad de un aborto. 

Nuestro deber como ciudadanos es protegernos. Por ello, el Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) hace un llamado a la denuncia y a la solidaridad a los adultos, ante el apoyo que piden niñas y adolescentes. No es posible que estas situaciones se encubran dentro de las mismas casas.

"Generalmente las relaciones abusivas se dan en contextos de violencia intrafamiliar donde el agresor es un familiar cercano como el padre, padrastros, tíos, hermanos, abuelos que se aprovechan de la confianza de la menor de edad", asegura el Inamu.

Una niña es violada por su padre. Es la víctima. Y la seguimos castigando. Además, pasa por el juicio público de todos nosotros, opinando sobre por qué sí o por qué no debe abortar. No la castiguemos más.

Garantizar el acceso al aborto seguro mediante herramientas legales es la única manera de que podamos tomar decisiones con autonomía. Lo creo firmemente.

Además, me parece que penalizar el aborto es una forma más de criminalizar la pobreza pues lo único que se prohíbe cuando se penaliza el aborto es el derecho de las mujeres a acceder a un sistema de salud integral.

Cada 80 minutos se denuncia un abuso sexual en Costa Rica, de acuerdo con datos del Ministerio Público. Es más, los abusos sexuales contra menores de edad son los que encabezan esta lista. Cada año, se registra un promedio de 2,664. Estos datos son alarmantes, pero estoy casi segura de que no corresponden a la realidad porque no todas denuncian. Tienen miedo, tenemos miedo. No nos victimicen más. 

PUBLICADO: 01 de Marzo, 2017 AUTOR:

Fuera de contorno

Por Cristina Mora Jiliuta

Un blog que se sale de las líneas para opinar sobre género y derechos humanos. En este espacio, las fronteras de lo informativo están desdibujadas y opinamos sin límites y de manera analítica, sobre los derechos de las mujeres y la falta de ellos.  Procuraremos también salir del contorno geográfico y visitar a mujeres que viven en territorios remotos y tengan historias de éxito que deseen compartir.