Una pequeña lista de desahogo, de BASTA YA con esas pequeñas cosas cotidianas con las que ya varios no podemos lidiar. No sé si esto será algo que ocurra solamente en Costa Rica pero de lo que sí estoy segura es que nosotros tenemos la afición por llevar toda tendencia hasta sus últimas consecuencias. Nos fascina llevar todo a la frontera del buen gusto, pagar el impuesto de salida y cruzar la línea a toda velocidad. Por eso no podemos tener cosas bonitas.

Lo artesanal. El concepto de artesanal está bien, creo que la comida debe ser natural y estar libre de ingredientes que no podemos pronunciar. No obstante, supe que este término estaba más que prostituido cuando caminando en el supermercado me topé el mismo pan de toda vida pero en un empaque diferente y con la gran etiqueta de "artesanal". Un día hasta que dieron de probar y concluí que era un pan más feo pero más caro...porque era artesanal.

La todoría. Soy el fantasma de los nombres predecibles, me conocen por películas como “todo termina en ARTE 2015” y “Expo lo que sea 2016”. En esta ocasión, voy a pedirles no llamar a su negocio algo terminado con “ía”: La pizzería, la copería, la heladería, etc. Eso estaba bien a inicios del año pasado pero ya fue demasiado y debemos parar. Si usted es publicista-periodista-mercadólogo y quiere echar a andar su emprendimiento, les propongo pensar un nombre único, divertido, creativo, fácil de recordar y que siga teniendo sentido en 10, 20 o 30 años.

Sin cejas no hay paraíso. Me parece increíble que en una época donde tenemos técnicas maravillosas para tener cejas lindas y maquillaje ideal para ese objetivo, haya gente que aún se las rasura y, no contentas con ello, se pintan una línea negra o café. Esta “técnica” suma años e incomprensión en quienes le rodean, ¿por qué sacarse las cejas así?

Fumar. Pocas cosas agradezco más que la Ley Antitabaco. No había cosas más común que un bar con más humo que el Parque Nacional Volcán Poás hasta que esa ley llegó a salvarnos -literalmente- la vida a los fumadores pasivos. Ahora, con tanta evidencia de lo dañino, que es el tabaco, me parece difícil que alguien realmente gaste dinero en un vicio como este.

Ser un macho. Hacer chistes tratando de playo a un “compa” por comer ensalada, o criticarlo por combinar la ropa y porque llegó tarde por lavar los platos no lo hace mejor persona. Gritarle cosas a las mujeres “aunque anden en minifalda” no lo hace más hombre, evidencia que usted es un acosador y necesita ayuda. Ser un “macho” no se usa y repensar la masculinidad es, más que una moda, una obligación.

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