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Miss Universo vs. La Belleza

Miss Universo es la cosa más anticuada que pueda imaginar. En realidad, todos los certámenes de belleza me recuerdan esas fiestas de quince años, donde la homenajeada lucía un gran vestido rosado con encajes, se colocaban masmelos con leche condensada en el centro de cada mesa y una red de papel crepé sostenía los globos que auguraban "trencito" en el carnaval de las diez. Miss Universo es la mejor manera de retroceder en el tiempo unos 20 años. Marty McFly y el Doc, Emmett Brown, hasta podrían estar orgullosos de ese esfuerzo. 

Desirée Cordero, Miss España.
FOTO: Missuniverse L.P., LLLP. ampliar


A pesar de ello, espero con ansias ver a las candidatas salir con vestido de baño y su cintillo de Miss Elpaísquesea. Creo que así debemos actuar con todo producto mediático que no nos agrada: verlo, estudiarlo, analizarlo. Hay algo de experimento sociológico en preguntarse porque fascina ese concurso donde se busca a la mujer "mas bella del mundo" a partir de lo que unos señores definieron como p-e-r-f-e-c-c-i-ó-n, una idea tan pasada de moda, que no responde en lo absoluto con lo que está pasando en la sociedad. Esa que se asusta con una Miss España que se tatuó la pierna, porque los tatuajes, si lo vemos desde el lente del estereotipo, tienen más espacio en un presidiario que en un concurso de belleza.

¿Por qué digo esto? Porque ahí está Winnie Harlow, una modelo que desafió lo que creemos una piel "perfecta" para mostrar que la suya, con vitiligo –melancolía, como se conoce más acá en Costa Rica–, también puede verse en una pasarela y ser el rostro de marcas como Desigual.

También está Alicia Borrás, quien con 60 años cierra pasarelas en Madrid. Con solo dos años más que ella, Jacky O'Shaughnessy protagoniza una campaña de lencería de la firma American Apparel. La edad y la belleza también van de la mano con la siempre hermosa Joni Mitchell, que protagoniza la campaña de Saint Laurent a los 71 años. Algo que muchas jóvenes modelos desean con todo su ser.

Winnie Harlow, modelo con vitiligo.
Winnie Harlow. FOTO: Ap. ampliar

Y como los ejemplos son muchos, menciono también a Viktoria Modesta, una actriz y modelo que desafía los estereotipos y redefine la discapacidad. Nadie ha dicho que no tener una pierna implique no estar completo. "Después de un tiempo, me di cuenta de que había otras maneras de tratar ese espacio vacío. No quería la típica prótesis. ¿Por qué no hacer algo distinto y ver la prótesis como una manera de expresar nuestra personalidad?", contó Modesta a un diario estadounidense.

La dualidad de perfección y belleza también cae ante Jillian Mercado, una bloguera estadounidense que padece de distrofia muscular y, en su silla de ruedas, apareció en el catálogo del mes de julio de la cadena de tiendas Nordstrom y en una campaña para la marca Diesel.

Si alguna vez creímos que para ser bello era necesario ser perfecto, ese tiempo ya acabó.

Al hacer esta enumeración pretendo que nos detengamos a pensar en qué les decimos a los niños y a nosotros mismos cuando el mundo entero habla de Miss Universo. Tal vez sea buen momento para recordar que ahora, más que nunca, el término belleza se expande a muchas definiciones y que la noción de perfección es tan solo una, que se queda cada vez más relegada entre lo mitológico e imposible.

La percha

Por Melissa Hernández

Lo que está en tendencia sobre las pasarelas, en el armario, la alacena, el menú de los restaurantes, el gimnasio, los estantes de las librerías y en el torbellino de las redes sociales. Desde los selfie sticks y las leggins tribales hasta la alta costura, en La Percha se guinda todo aquello que valga la pena mencionar.