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Dos divas del cine y la moda celebran sus 80 años

“Sensual” se dice de dos maneras: Brigitte Bardot o Sofía Loren. Las dos llegan a las ocho décadas este mes: la primera, hoy domingo, y la segunda cumplió sus 80 el pasado 20 de septiembre. Ambas son discordantes. Así ha sido casi siempre. Fue definitivo en 1994, cuando Bardot increpó a Loren por participar en una campaña de publicidad de abrigos de piel.

En un carta pública la acusó de "tomar partido deliberadamente por la muerte", y concluyó su mensaje pidiendole que "no olvide nunca que tener un abrigo de piel es llevar un cementerio en la espalda".

Esa es la Bardot que conocemos, la que en el 2008 le agradeció al presidente ruso Vladimir Putin por proteger a las focas y la que ha sido condenada cinco veces por incitación al odio debido a sus declaraciones contra la homosexualidad y los musulmanes. Dista mucho de aquella chiquilla aniñada que retó la moral al agitar su cuerpo en la película Y Dios creó a la mujer, o al ponerse las dos piezas diminutas de un bikini en los albores de la depravación, aquellos que después habríamos de llamar "los 60".

Loren, cuyo verdadero nombre es Sofia Villani Scicolon, se mantuvo perennemente sexy e inquebrantable por años. Habrá que ser espectacular, o ser Sofia Loren, para aparecer a los 72 años en el calendario Pirelli, junto con Naomi Watts y Penélope Cruz.

El tiempo las ha convertido en mitos vivientes. La moda creó, a partir de ellas, dos estilos de representar el erotismo.

Elegancia italiana

Sofía Loren.
FOTO: AFP. ampliar

"Si pienso en mi vida, me sorprendo de que sea todo verdad. Una mañana me despertaré y descubriré que he estado soñando", afirma Sofía Loren en su autobiografía Ayer, hoy y mañana, que acaba de publicar para celebrar su cumpleaños. La actriz se crió en los barrios de Nápoles, en medio de la pobreza. A los 15 años participó en certámenes de belleza hasta llegar a Miss Italia 1951, concurso en el que salió elegida Miss Elegancia. Consciente de sus curvas, se caracterizó por un estilo que contrastaba con sus orígenes humildes:

Joyas: Siempre ataviada con escotes pronunciados, Loren incorpora enormes collares, con perlas y diamantes en sus presentaciones de gala. Además, tiene su propia colección de joyas Damiani, que ha incluido collares con un costo de $400.000. "Me gustan las cadenas grandes como bufandas, tienen que enrollarse alrededor del cuello y coronar el rostro desde abajo. Algunas veces son como tiaras que se llevan debajo y no sobre la cabeza", señaló en una entrevista.

Pieles: "Yo he elegido Annabella", decía la publicidad creada por la peletería italiana que usó la imagen de Loren en 1994 y causó la furia de Brigitte Bardot, Naomi Campbell y Kim Bassinger, quienes la criticaron. En The Millionairess (1960, de Anthony Asquith) eran parte esencial de su papel.

Gafas: Desde la década de los 80 creó su marca de lentes para ver (no obscuros) y llevo una pieza funcional al estilo diario. En su honor, el británico Nicholas Kirkwood creó gafas para la marca Pollini inspiradas en los grandes ojos verdes de Loren.

Corsé + Joyas + Guantes: Ya era una de las bellezas italiana al haber sido incluido en las cintas del neorrealismo italiano y conquistó Hollywood actuando con Frank Sinatra y Cary Grant. Luego llegó 1960, el año que le dió a la actriz un Óscar por su actuación en Dos Mujeres, de Vittorio de Sica, y la reafirmó el símbolo sexual de la época. La causa fue el filme The Millionairess, que incluyó una escena donde lucía un corsé negro, guantes blancos hasta los codos y un enorme sombrero blanco. Tres años después lo hizo de nuevo en Ayer, hoy y mañana (1963, de Vittorio De Sica). Esa vez se despojó de accesorios ostentosos e hizo un striptease en una de las escenas.

Inocencia y erotismo

Brigitte Bardot
FOTO: AFP ampliar

Brigitte apareció en el mapa de la moda a los 15 años, poco después de que la marca francesa Lempereur la contratara como parte de su plan de atraer un mercado joven. Apareció en la portada de Elle Francia y debutó en el cine a los 17 años, en el largometraje  Le Trou Normand, donde aparece inocente y hasta casi adorable. Emblema del elegante desenfado francés, algunos elementos sencillos caracterizan su estilo.

Cuadros gingham: Ya les he hablado de ellos como una de las revelaciones de la Semana de la Moda de Nueva York. Bardot los usó como un símbolo de inocencia que contradecía su sensualidad casi innata. En 1959 se casó con Jacques Charrier en un vestido con este estampado.

Bailarinas: Hablo de zapatos. Los zapatos bajos y sencillos, con un diminuto lazo al frente, enamoraron a la francesa que los usó con frecuencia. Una mujer de 1,66 -y eso es pequeño en algunas partes del mundo- no necesitó tacones para convertirse en un mito erótico, sino que utilizó un calzado usual, de marca Repetto, en Y Dios creó a la mujer.

Rayas marineras + pantalones capris: BB, como se le llamó también a la francesa por las iniciales de su nombre, representó un erotismo joven y libre que hallaba hacidero en las playas de Saint-Tropez, en los bikinis con que apareció en Manina (1951, de Willy Rozier), y en el escote barco, que dejaba los hombros descubiertos. Fue la belleza más francesa de los sesenta con el atuendo de verano más francés del siglo XX: rayas marineras con pantalones capris.

El choucroute: Tómense un momento para ver álbumes familiares y probablemente hallen fotos de tías, madres o abuelas con su cabello voluminoso y similar a una colmena. Súmenle unos ojos delineados con negro para completar el estilo. Bardot fue quien llevó ese estilo e influyó en toda una generación a través de largometrajes como Le Mépris (El desprecio de 1962, de Jean-Luc Godard). 

PUBLICADO: 28 de Septiembre, 2014 AUTOR:

La percha

Por Melissa Hernández

Lo que está en tendencia sobre las pasarelas, en el armario, la alacena, el menú de los restaurantes, el gimnasio, los estantes de las librerías y en el torbellino de las redes sociales. Desde los selfie sticks y las leggins tribales hasta la alta costura, en La Percha se guinda todo aquello que valga la pena mencionar.