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Amistades sí, pero para ser uno mismo

En el colegio nunca fui de las chiquillas famosas o de las que tenían el montón de amigos. Nunca me hizo falta.

Nunca me tomé el tiempo de construir relaciones sociales, de mantener amistades, de mandar mensajes y de planear viajes al mall para perder toda una tarde haciendo nada. Tampoco tuve que seguirle la corriente a alguien para que me incluyera en su circulo y mucho menos ser una de las seguidoras de los mal calificados populares.

Nada de eso me hizo falta y he llegado a la conclusión de que se debió a que simplemente nací con mi mejor amiga.

Ir a la guardería, al kinder o a la escuela nunca fue una tortura. No tuve que vivir una desvinculación relevante. Mi mejor amiga iba conmigo, jugaba conmigo y estudiaba conmigo.

Nunca tuve la necesidad de crear amistades de pasillo para jugar de manos o cromos. Yo ya tenía a mi amiga.

Esto no significa que con el paso de los años se cultivaron lindas amistades, pero nada para califica como el "hermano que uno elige" y esas cosas.

Con los años la amistad maduró y la distancia se empezó a asomar. Si bien aún continuamos compartiendo hasta las velas de los cumpleaños, el trajín de la vida, las responsabilidades de "adulto" y decisiones de vida nos fueron separando fisicamente.

Creo que aquella etapa de primaria de aprender a hacer amistades me llegó muchos años más tarde. Ahora como cosa del destino las amistades han llegado a mi, yo no las busqué o quizá lo hice sin intención.

Estoy aprendiendo a cultivarlas, a darles mantenimiento, a no dejarlas morir. Es quizá como una vitamina de la que me había privado y ahora no quiero dejar.

Lo más chiva de todo es que nunca tuve que ser otra persona para generar un verdadero circulo de apoyo. Donde una vez más puedo ser yo misma, decir lo que pienso, bailar sin ritmo y cantar sin buena voz.

PUBLICADO: 07 de Septiembre, 2016 AUTOR:

#Lochivadelavida

Por Andrea González

Construir la vida cada día a punta de experiencias. Cada mañana me levanto pensando en que cosas buenas van a suceder porque de algo estoy segura uno la vida es lo que uno decide que sea. Salir de la rutina, atreverse a probar cosas nuevas, romper miedos, descubir nuevos talentos, disfrutar de las pequeñas cosas, salir de paseo... hacen que la vida se llene de giros de energía y que nos impulsan a lograr metas. Precisamente de estas dosis de energía es que se trata este blog, un espacio para contar experiencias y retos.